RETRATOS CALLEJEROS
«Mis mejores obras las hice como terapia»

carmen tapia | león
jesús f. salvadores | fotografía
Ángel Fernández Álvarez es ebanista y artesano. Desde que hace ocho años le diagnosticaron una leucemia, a los 65. ha convertido su profesión y su afición en una terapia para superar los rigores del tratamiento. «Desde que estoy enfermo he hecho mis mejores obras», dice orgulloso no sólo de utilizar sus manos y la madera como terapia sino porque además, como socio de Alcles (Asociación de Lucha Contra la Leucemia y Enfermedades de la Sangre) dedica parte de su tiempo a impartir talleres. «Lo mejor para superar la enfermedad es estar ocupados en algo porque hay días que son muy duros. Es mucho sacrificio. En los talleres les pido que acepten y luchen». Ángel lucha todos los días. «La madera como terapia solo la abandono cuando el tratamiento me lo impide porque no puedo levantarme de la cama». Aún con el cansancio extremo y las defensas bajo mínimos, Ángel saca fuerzas para escribir. «Tengo un montón de cosas escritas sobre la enfermedad, cómo la veo yo. El secreto para llevarlo bien está en la voluntad».
Poco antes de caer enfermo donó al Hospital de León una Virgen realizada con la técnica de taracea. «Me emociana ver como la gente le toca las manos».
A sus 72 años ha realizado 70 obras de madera entre las que figura el puente de San Marcos, las murallas de León y los edificios emblemáticos del Camino de Santiago. «También tengo el calendario agrícola de León hecho en madera de cerezo». Y lo que le queda por trabajar.