CORNADA DE LOBO
Tras el 68, el 69
Sed realistas... pedid lo imposible». Este podría ser un buen resumen de Mayo del 68 junto a aquella otra consigna que llamaba a la «drea» general: «Sous le pavès, la plage» (bajo los adoquines, la playa)... y cantazo a la gendarmerie... pero ya te hartarás de grandes resúmenes, celebraciones, revisitaciones y suplementos: llega el cincuentenario de la algarada parisina más tumultuosa desde La Bastilla revolucionada, un mayo que fue un estornudo histórico («Cuando Europa se constipa, París estornuda», decía Klemens von Metternich).
Es 1968, cuatro años después de entronizar la minifalda Mary Quant. La Europa rica se constipa, menos España, pobretona, sesteada y calentita por estar aún cara al sol... aquí no alcanza el contagio... sólo después, al irse amorteciendo «la lucecita de El Pardo», músicas y asambleas universitarias tienen sus horas de gloria y manifa... pero es otra cosa... lo de París está lleno de filósofos (Althuser, Marcuse, Debord) y piquitos (Cohn Bendit, Alain Krivine) y Madrid o Barcelona no pasan del panfleto y la estampida ante la Policía Armada (al cabo Nacional), aquellos «grises» en «lecheras» o capaces de entrar a caballo en las facultades de la Complutense... pero todo quedaba en sordina que apenas inquietaba la oreja de un dictador flebítico que aún tenía pulso de hielo para firmar sentencias de muerte... y una determinación: morir en la cama.
Aquel mayo parisino fue confluencia, no sólo batalla estudiantil. El detonante feliz fue cerrarles La Sorbona. Y después, todos: obreros, partidos, intelectuales, hippies, antibelicistas, maoístas, anarquistas y todos los istas de entonces que se proclamaban muy indignados y contra el sistema, como hoy.
Otro mito que ilustró aquella rebelión fue el freudiano-marxista Wilhelm Reich y su obra clave, «La revolución sexual». Estaba lo hippy en su esplendor y la orden era tajante: Haz el amor, no la guerra. Eso fue lo que aquí más se envidió del Mayo-68, que prometía en carne lo que en Perpignan era sólo celuloide, así que muchos se consolaban suponiendo que tras el 68 vendría necesariamente el 69... ingenuos.