Diario de León

Regresan los niños del Sáhara

‘Vacaciones en Paz’ se recupera lentamente tras languidecer en los años de crisis económica. Nuevas familias se apuntan a un proyecto para acoger este verano en la provincia a 78 de menores. «La crisis humanitaria no debe pasar de moda», dicen los saharauis de León..

Isalmu Elbar y Amaya Ramos, ayer, con el cartel de la convocatoria de ‘Vacaciones en Paz’ de este año. Abajo a la derecha Yusf, ayer mismo en el Sáhara. JESÚS F. SALVADORES

Isalmu Elbar y Amaya Ramos, ayer, con el cartel de la convocatoria de ‘Vacaciones en Paz’ de este año. Abajo a la derecha Yusf, ayer mismo en el Sáhara. JESÚS F. SALVADORES

Publicado por
León

Creado:

Actualizado:

carmen Tapia | león

El programa ‘Vacaciones en Paz’ se recupera lentamente de su languidez de los últimos siete años como consecuencia de la crisis económica que dejó por el camino a la mitad de las familias interesadas y parte de las subvenciones que las administraciones destinaban al programas. La Asociación Saharaui para el Desarrollo de León y la Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui del Bierzo constatan este año más interés en las familias de León por acoger en verano a menores procedentes de los campos de refugiados del Sáhara. Un ligero repunte que esperan mantener para superar el descenso de padres y madres de acogida de los últimos siete años. Los peores periodos de la crisis económica dejaron en los campos de refugiados a la mitad de los niños que llegaron a Castilla y León en el 2010, año en el que aterrizaron 450 menores. En 2017 sólo pudieron disfrutar de dos meses de vacaciones 250 menores.

Las asociaciones de la provincia esperan trasladar a cincuenta niños y niñas ( 25 en el Bierzo y 25 en León) y repartirlos en casas de familias de toda la provincia. «La crisis vale, pero lo de la ayuda humanitaria no debe pasar de moda», asegura Isalmu Elbar, un saharaui que llegó a España gracias el programa y ahora trabaja como técnico de emergencias sanitarias en León.

«La crisis afectó, muchas familias que acogían a niños se quedaron sin trabajo y no se arriesgaron a volver a acoger a los niños, pero parece que ahora remonta», explica la presidenta de Amigos del Pueblo Saharaui del Bierzo, Carmen Franco. La asociación tiene confirmadas ya 18 familias de otros años más cuatro nuevas «ya tenemos seguros 22 niños pero queremos llegar a 25 e ir aumentando». Llegar a los 25 niños es la prueba de que el programa remonta en el Bierzo porque en 2015 sólo llegaron ocho menores.

El mismo mensaje optimista transmite la Asociación Saharaui para el Desarrollo de León (Asped) que este año tiene a tres nuevas familias y 25 repetidoras «pero podríamos traer seis niños más si encontramos a más familias», explica la nueva presidenta de la asociación, Amaya Ramos. En total serían 33 menores, ocho más que el año pasado, pero todavía la mitad de los que llegaban a León hace seis años. Amaya acogió por primera vez el año pasado a Yusef, un niño de nueve años procedente de los campos de Smara. «Leí la noticia en el Diario de León y mi marido y yo nos animamos. Este año Yusef llega con su hermana, a la que acogeremos en nuestra casa. Fue una experiencia bonita. Yo no tengo hijos y me quedé alucinada porque Yusef llegó muy delgado. Es muy distraído para comer, hay que estar muy encima de él para que se acabe todo. Estuvo aquí dos meses y se fue con siete kilos de más».

Sanidad

Lo que le pasaba a Yusef es que tenía un parásito en el intestino que le impedía engordar. Se lo detectaron los médicos de Atención Primaria. Los niños que llegan a León con el programa de ‘Vacaciones en Paz’ tienen asistencia médica gratuita. Es uno de los objetivos del proyecto, recuperar su salud. El 25% de los niños y niñas que llegan a León tienen un parásito intestinal que les impide el crecimiento. «A los niños que llegamos a España con este programa nos dan una oportunidad para la detección precoz de enfermedades que de no ser diagnosticadas marcaría nuestro desarrollo», explica Isalmu Elbar.

A la atención médica de Sacyl se suma la asistencia odontológica gratuita que reciben de DKV Seguros, clínica por la que pasan casi todos los niños y niñas saharauis que pasan sus vacaciones en León. «Los tratamientos son costosos pero los odontólogos de la clínica lo hacen gratis. Las bocas vienen mal, con caries y fluorosis por el consumo de una cantidad excesiva de fluoruro durante el período en que los dientes se están formando pero antes de que aparezcan en la boca», asegura Isalmu Elbar. La misma prestación gratuita llega de Óptica Europa, que revisa y gradúa la vista a los menores «porque el sol del desierto provoca alteraciones en las córneas».

El vínculo de las familias con lo niños no acaba nunca. «Nos involucramos con ellos y sus familias, traemos a sus hermanos si los tienen, es una relación que dura al menos diez años, pero que luego se puede prolongar por más tiempo. En mi caso será así porque estoy dispuesta a que Yusef se quede a estudiar en León si la familia quiere», explica Amaya Ramos.

«Cuando los niños vienen aquí se les abre una puerta al conocimiento de otras oportunidades», asegura Isalmu. «A mis dos sobrinos, a los que he traído en varias ocasiones, les ha servido para impulsar sus estudios en el Sáhara. Se han dado cuenta de que si estudian pueden tener oportunidades de salir de aquella situación. Si no viajan y ven otras cosas piensan que su destino no puede cambiar, y si puede».

Tres generaciones de saharauis han vivido como apátridas, «olvidados, desamparados y nadie parece tener interés en solucionar el problema». Isalmu cree que la concienciación sobre la situación de los campos de refugiados cambia lentamente. «Es complicado decir que procedes de un campo de refugiados porque cuando hablas de ello las relaciones dejan de tener un trato personal y empiezan a tomar un discurso político y suele haber rechazo. Cuando hablamos de los campos de refugiados en un contexto humanitario todo va bien, pero no hay que olvidar que la situación que se vive en el Sáhara es por culpa de la gestión política». La mitad del pueblo saharaui vive desde hace 42 años en campos de refugiados construidos en mitad del desierto. La otra mitad siguen en su territorio original pero viven bajo la ocupación marroquí. La ONU considera el Sáhara Occidental como el mayor territorio del planeta que todavía no descolonizado.

tracking