Iguales ‘derechos’, pero no salario
El Museo del Ferroviario de Cistierna guarda la memoria del tren que desde 1894 surca la vía estrecha desde La Robla a Valmaseda y más tarde se ampliaría de León, hoy aún en vía muerta, a Bilbao. Una colección de enseres que dan testimonio sobre los numerosos oficios que generó el ferrocarril así como costumbres que conservan con primor en Cistierna como es la olla ferroviaria. Entre los documentos se encuentra una curiosa libreta con las Bases Generales del Trabajo de la Compañía de los Ferrocarriles de La Robla, del 16 de marzo de 1934. Se regula la jornada de trabajo, los descansos, las licencias, los ascensos, la admisión del personal y también el personal femenino. En un escueto artículo 11 se dice que «el personal femenino al servicio de la compañía tendrá iguales derechos y prerrogativas, sin que ello implique igualdad de retribución», matiza.
En el museo se encuentran desde las impresoras de los billetes hasta las máquinas hasta los materiales de oficina (máquina de escribir, escritorio), muchos modelos de teléfonos pues las comunicaciones entre estación y estación eran imprescindibles para la circulación, uniformes y un sin fin de objetos y fotografías que dan testimonio de los casi 125 años que el próximo año cumplirá la línea estrecha más larga de Europa Occidental.