Diario de León

Sotanas en peligro de extinción

La quinta del 68 del sacerdocio celebró ayer sus bodas de oro en la diócesis leonesa. Han pasado de ser legión a sólo un seminarista que se ordena este año. .

Los sacerdotes homenajeados por sus bodas de oro posan con el obispo. MARCIANO PÉREZ

Los sacerdotes homenajeados por sus bodas de oro posan con el obispo. MARCIANO PÉREZ

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ana gaitero | león

Ya no hablan de crisis de vocaciones, sino de crisis de modelo. La iglesia «necesita reformas para que el anuncio del evangelio sea comprensible en la sociedad actual y para que el modelo presbiterial encaje de lleno en la cultura».

Es una voz que surge de las bases del sacerdocio. Gerardo Fernández Fernández, uno de los sacerdotes leoneses que celebró ayer sus bodas con motivo de la festividad de San Juan de Ávila, patrón del clero en España, cerró su intervención con esta advertencia.

«Después de que tú dejes de venir por aquí, esto se acaba», le dicen en los pueblos de Omaña a los que va a decir misa los domingos. Fernández se ordenó en 1968 tras pasar su infancia y adolescencia en los seminarios leoneses.

El Concilio Vaticano II estaba recién aprobado y los aires nuevos empezaron a colarse en los pueblos a los iban destinados los jóvenes curitas que vivieron ajenos por completo a la revolución universitaria de aquel mayo del 68 en París.

Las reformas de aquel concilio impulsado por Juan XXIII todavía hoy no se han llevado a cabo. Y esta es una de las causas de que el modelo de sacerdocio esté alejado por completo del mundo contemporáneo.

En aquella década en que la natalidad proveía a la provincia de sus mejores de cifras de población en la historia, al superar los 600.000 habitantes, salían del seminario una media de 183 muchachos al año para ordenarse sacerdotes.

La provincia llegó a tener 653 curas en 1971, sin contar los muchachos que se iban de misiones a otros continentes. Había mucho cura joven. Actualmente, el censo eclesiástico de la Diócesis de León cuenta con una tercera parte de aquellas sotanas, un total de 280 sacerdotes incardinados y, lo que es más preocupante, la edad media ya está por encima de los 70 años. Un total de 89 se encuentran jubilados, aunque en muchos casos, como es el de Gerardo Fernández, siguen aportando trabajo pastoral en pueblos casi deshabitados.

Las cohortes de curas que salieron de los seminarios en los años 50 y 60 del siglo XX son irrepetibles, como la chiquillería que poblaba la provincia. Los 162 sacerdotes que están en activo se tienen que repartir las 757 parroquias de la provincia, una misión imposible que realizan con la ayuda de mujeres y algunos diáconos permanentes que dan la palabra los domingos.

En muchos pueblos, que en otro tiempo celebraron cantamisas para homenajear a los mozos que salían curas, la misa se ha convertido en un lujo o en una actividad de verano. Las parroquias urbanas concentran la actividad: 1.024 bautismos, 1.777 comuniones, 508 confirmaciones y 185 matrimonios. Aparte de otras labores pastorales como la asistencia a enfermos.

Ayer celebró las bodas de oro la quinta del 68. Y los del 93 fueron homenajeados por sus bodas de plata. La diferencia de 8 a dos da una idea de lo que viene detrás. Los sacerdotes que recibieron el homenaje en la Diócesis por su cincuenta cumpleaños de servicio eclesial son además de Gerardo Fernández Fernández, Ricardo Gordo Santasmartas, Antonio López Castro, Vidal Ángel Llamas Álvarez, José Luis Olivares Alonso, Francisco Rodríguez Llamazares, Jesús Rodríguez Álvarez y Julio Mármol Fernández, a los que se unió de manera singular el nombre de Julián López Martín, ordenado en la Diócesis de Zamora y obispo de León desde el año 2002. En el caso de las bodas de plata, ordenados en el año 1993, el homenaje será para José Luis García García y Roberto Gutiérrez González O.C.D. También se brindó un reconocimiento a los curas que cumplieron los 60 años de ejercicio.

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