La marea que convierte la solidaridad en esperanza
Enormes. Como siempre. La Bañeza y sus comarcas han vuelto a dar una lección. Nadie como ellos, como la Junta Local de la Aecc, para movilizar, concienciar y conseguir que la investigación contra el cáncer dé nuevos pasos para salvar vidas. La Marcha de la Esperanza ha vuelto a hacer historia recaudando 45.265 euros para luchar contra la enfermedad..

La junta local dedica esta recaudación histórica a todos aquellos que luchan contra la enfermedad y eleva un emocionado recuerdo para los que ya no están.
45.265 razones más. 45.265 euros que se transformarán en investigación. La Junta Local de La Bañeza de la Asociación Española Contra el Cáncer volvió a hacerlo. Nadie como ellos para sembrar esperanza y recoger frutos. Nadie como La Bañeza y sus comarcas cuando se trata de implicación en la lucha contra la enfermedad. La ciudad volvió a teñirse de verde y una marea incansable llevó a cada rincón el mensaje de la solidaridad que, ahora, se transformará en avances.
Mucha emoción, mucho trabajo y una enorme respuesta que cada edición, y van once, coloca a La Bañeza en el centro del mapa cuando hay que dar la batalla al cáncer. La marea verde, esa Marcha de la Esperanza, salió puntual a las once de la mañana, aunque desde bien antes el baile contagió de vitalidad a todos los presentes en la plaza Mayor, el centro de la ciudad que también se visitó con 200 lazos para hacer visible que se puede plantar cara a la adversidad.

Miles de personas participan en la cita que cada año, y van once, da una lección. MARCIANO PÉREZ
Antes de la salida, miles de personas se congregaron bajo el arco de la calle Manuel Diz, de donde salió la comitiva, abierta por la presidenta de la Junta Local, Mari Trini del Canto, el presidente autonómico de la Asociación Española Contra el Cáncer, Serafín de Abajo Olea, el alcalde de La Bañeza, José Miguel Palazuelo, y los padrinos de esta edición de la marcha, los deportistas Alberto González y Pilar García.
«Todos los años decimos que hemos llegado al tope, pero al siguiente logramos romper, una vez más, el techo», dijo Del Canto. Una palabras cargadas de simbolismo y traducidas en una recaudación histórica que ha hecho que La Bañeza dé de nuevo una lección como pocas. Y es que esta cita «es emocionante porque es la mayor demostración de solidaridad contra el cáncer», apuntó el regidor, consciente de que se trata de una marcha de compromiso de toda la sociedad para plantar cara a una enfermedad que «de una u otra manera nos afecta a todos», apuntó.
Con el ánimo por bandera, más de 4.000 personas compartieron el paseo de 5,8 kilómetros. Una marcha que no entiende de edades ni de circunstancias y que une a miles de personas por una misma causa. Una causa por la que la junta local trabaja todo el año, tendiendo una mano a los enfermos oncológicos y a sus familiares. «Quiero lanzar un mensaje de esperanza a todos aquellos que atraviesan un momento complicado, que sepan que detrás hay muchas personas convencidas de que el cáncer se puede vencer», explicó la presidenta, que agradeció la enorme respuesta de los participantes, «gracias a vosotros que queréis luchar contra el cáncer. Concienciar es nuestro objetivo y la investigación es vida. El cáncer no nos puede parar».
La marcha volvió a sacar lo mejor de cada uno y reunió a familias enteras, a abuelos y bebés, a mascotas... Tanto que entre los participantes más longevos y los más jóvenes dista casi un siglo. Para ellos también hubo un reconocimiento por ser un ejemplo. A sus 95, 93 y 90 años, Agustín Ferrero, Tomás López — que no han faltado a ninguna de las once marchas que se han celebrado— y Emilia de Paz fueron los más veteranos, mientras que Carmen de la Mata y Javier Villar, con apenas dos y casi tres meses de vida, fueron los más noveles.
Uno de los momentos más emocionantes se vivió con el descubrimiento del cheque, cuando los sentimientos se agolparon en recuerdo de todos aquellos que ya no están o como muestra de apoyo para aquellos que ahora luchan contra el cáncer. Una enfermedad, como dijo De Abajo Olea, para la que «es importantísima la investigación»y resulta «fundamental la prevención», que pasa — dijo— por no fumar, llevar una buena alimentación, evitar la obesidad, hacer ejercicio y participar en los programas de cribado de colón, mama, próstata y cuello de útero, para los que ya hay test de detección precoz. El presidente autonómico de la AECC, que también es médico, se refirió a los avances en cuanto a las nuevas terapias de autotrasplante de linfocitos que «creo que apuntan buenas maneras para el futuro». De nuevo la esperanza por bandera. De nuevo una lección de vida.