El mejor amigo del hombre es un cerdo

Joaquín Bandera, Rafael Martín Granizo, Alfredo Canal y Luis Carrizo, ayer en la presentación del libro en Madrid. RAQUEL P. VIECO
pacho rodríguez | madrid
Ayer se presentó en la Casa de León en Madrid el libro: Entre todos los mataron. Un sanmartín en un pueblo de León . Antropología y literatura en donde el resto lo echa el cerdo. Y su autor: Luis Carrizo (La Virgen del Camino, 1950), dejó constancia de este momento garantía de comida contra la inanición, como era la matanza. El título, que bien podría tener un añadido en plan: Y entre todos lo comimos, no tiene desperdicio. Salar, curar, aprovechar toda la carne, por todas las partes... Tan importante era el cerdo que institucionaliza la carnicería, contaban ayer. Lo dirían en el buen sentido, si es que hubiera que matizar alguno malo. Con este libro se homenajea, pero, aún más, se indaga en lo que al final es un alimento tanto clave como de diferente trato según tiempos y civilizaciones.
Entre todos los mataron. .., demuestra también las encrucijadas de los tiempos y los pueblos. Y el aprendizaje unido a la tradición. Para los fans del cerdo y demás, es un repaso que explica la historia que le rodea y confirma su universalidad. O que es el animal que más vida da después de muerto. Casi un símbolo de la eternidad como contradicción. Porque hasta el cerdo se acaba...
Del cerdo se aprovechan hasta sus andares... literarios. Y será exquisito o para placeres caseros. Si hay vida después de la muerte, estará dirigida por un cerdo, porque es difícil encontrar un animal que haya servido para dar de comer a tanta gente y que prolongue su existencia. Provoca tanta mística en bruto, que su matanza (a todo el mundo le llega su San Martín, cómo no...) es exportable. Ayer, en Madrid, eso fue lo que sucedió en torno a un libro y a un ejercicio de memoria y homenaje de ese día fundamental que en los pueblos se vivía desde la necesidad a la festividad. Lo mejor de la presentación fue tanto hablar de la vida del cerdo como del sentido que tiene saber de su carácter social. «He sudado como un cerdo», se decía ayer. O se remarcaba sus peculiares condiciones como animal omnívoro. O de cómo hubo pocilgas, que ya no quedan, al lado de donde se vivía. Al final es un alimento base de León y así quedó constancia en el centro leonés en la calle Pez dirigido por Alfredo Canal. Joaquín Bandera acompañó al autor en la presentación. Y Carrizo demostró que el cerdo da también tanto para la prosa como el verso.