Tejiendo pueblos del siglo XXI
Ideas que cambian el mundo rural. . Una ‘universidad abierta’ en Villafranca del Bierzo y una acción de ‘yarn-bombing’, arte urbano con ganchillo, en Fresno de la Vega, muestran la fe de la sociedad civil en un mundo rural amenazado de muerte por falta de servicios y empleo..

Parte de las fresnerinas que participan en las ganchilladas de Olga Moledo. MARCIANO PÉREZ
ana gaitero | león
De aquí a 2030 la provincia de León habrá perdido 50.000 habitantes más. Si se cumplen las previsiones del Instituto Nacional de Estadística (INE), León sólo tendrá 417.802 habitantes. El mundo rural es el más vulnerable a estas previsiones agoreras. Más de medio centenar de pueblos están amenazados de despoblarse por completo. Entre 1996 y 2017 los pueblos de menos de cinco mil habitantes han perdido 43.917 residentes en la provincia.
Una familia de la montaña leonesa relata en primera persona, aunque desde el anonimato, por qué el próximo curso se instalará con sus criaturas en la ciudad después de nueve años de resistencia. «Tienes niños y te encuentras que en las zonas rurales te faltan servicios», explica la mujer.
La carencia de pediatras en la zona fue la primera bofetada que recibió cuando nació el mayor. La falta de escuelas infantiles o ludotecas se sumó cuando llegó el momento de incorporarse al trabajo. Tuvo que recurrir a la familia, su madre se desplazaba a diario a su casa, para que le cuidara a la criatura.
Cuando llegó la edad de escolarización «en el colegio también nos faltaban servicios, el transporte escolar se paraliza si caen cuatro copos de nieve, los niños pierden clase y merma la calidad de la enseñanza», explica. Tampoco tienen opción a actividades extraescolares: «Mi hijo, con 8 años, no sabe nadar», lamenta.
El déficit en el transporte público, aunque no le afecta directamente porque conduce y tiene coche propio, es otro handicap para las personas mayores y jóvenes sin carné de conducir. Los recortes en las guardias farmacéuticas en el último año se suman a la larga lista de inconvenientes.
La familia se ha rendido y se van a la ciudad. En la otra cara de la moneda están las iniciativas como el yar-bombing, acción artística con el ganchillo , que Olga Moledo, del taller Gigosos-Moledo de Fresno de la Vega, ha puesto en marcha para llamar la atención sobre este pueblo de la Vega del Esla y animar a sus habitantes a involucrarse en el relanzamiento de un pueblo rico en recursos pero con falta de dinamismo social y cultural.
Jesús González Gigosos y Olga Molero viven en Fresno de la Vega desde hace nueve años, donde crecen sus dos hijos. En las antiguas letrinas de la estación del tren Burra, local cedido por el Ayuntamiento, instalaron el taller artesano de caligrafía y esmaltes.
El yarn-bombing, que surgió en áreas urbanas como una forma de reivindicar otras formas de arte, se ha transformado en la capital del pimiento en una forma de visibilizar el pueblo y tejer relaciones sociales entre el vecindario. La idea es consolidar la actividad durante todo el año.
Otro caso de apuesta de la sociedad por el mundo rural es la iniciativa llevada a cabo por Ignacio Ferrari Herrero y Paloma de Villota en Villafranca del Bierzo. Tras comprar y restaurar el emblemático palacio de Torquemada, un ejemplo único del barroco civil leonés, abrieron hace cinco años una galería.
Concebida como una universidad abierta, con actividades culturales complementarias, la actividad en el palacio de la calle del Agua se centra en el verano. «Es un granito de arena al que nos gustaría que se sumaran otros creando un núcleo actividad artesanal en la calle del Agua», explica la economista.
Como experta en presupuestos públicos sostiene que las administraciones deben estudiar en profundidad las tasas de desempleo entre las mujeres y la población juvenil y plantear proyectos que son candidatos a recibir fondos europeos para incentivar el empleo rural.