La vuelta a China de las niñas adoptadas
Dos décadas después del acogimiento masivo internacional de bebés desamparados por la restrictiva política del hijo único, decenas de jóvenes regresan en busca de sus padres biológicos.

Dos niñas chinas esperaban una adopción en un orfanato de china en el año 2003.. DAVID G. MCINTYRE (FOTOGRAFÍA DE ARCHIVO)
Paula Escalada | ShangháI
Dos décadas después de la adopción masiva internacional de bebés chinos abandonados por la restrictiva política del hijo único, decenas de jóvenes están regresando a China en busca de sus padres biológicos, una tarea casi imposible en un país que todavía no reconoce esa herida.
«Sí, son muchas. Las niñas están creciendo y están empezando a pensar en sus padres biológicos y realmente los quieren conocer o quieren conocer a sus hermanos, los quieren encontrar solo para decirles que les ha ido bien», cuenta a Efe Joshua Zhong, cofundador y presidente de la organización CCAI, que presta ayuda en las adopciones de niños chinos en EE UU.
Habla de ellas en femenino porque gran parte de las adopciones que se produjeron en China desde que en 1992 se aprobó una ley para permitir la adopción internacional fueron niñas. Ellas fueron principalmente las abandonadas.
Las casi cuatro décadas de estricto control de la natalidad evitaron unos 400 millones de nacimientos y causaron el abandono de miles de bebés, ya que las familias, muchas en situación de pobreza, no podían afrontar las cuantiosas multas que suponía tener más de un hijo.
La comunidad internacional se estremeció con las imágenes de los recién nacidos abandonados en cestas a las puertas de orfanatos y de los bebés hacinados en las cunas.
También Zhong, que estaba estudiando en Estados Unidos y que puso todo su empeño para fundar CCAI, una organización creada en 1992 y que desde entonces ha ayudado a que se realicen unas 13.000 adopciones de niños chinos en Estados Unidos.
Muchos de estos ya jóvenes, recuerda, «fueron bebés abandonados, no son huérfanos», ya que sus padres probablemente estén vivos. Es por eso por lo que vuelven, porque «quieren saber si alguien en el mundo con la misma sangre está todavía ahí, tienen un deseo muy básico de reconexión», explica.
Una de estas jóvenes es Kathyrn Free, quien de niña fue abandonada en 1995 en una estación de ferrocarril en la ciudad china de Nanchang y cuya historia fue publicada hace unos días por el diario independiente South China Morning Post.
A sus 22 años, Free viajó este verano con su madre adoptiva de vuelta a su lugar de nacimiento en un intento de localizar a sus padres biológicos. Visitó incluso el orfanato en el que estuvo unos meses, en la ciudad de Nanchang, aunque no tuvo éxito.
Ante la falta de datos y la ausencia de cualquier banco de ADN, quienes viajan a China en busca de sus padres biológicos suelen servirse de la herramienta de la publicidad, de dar a conocer su historia a través de las redes sociales y esperar a que haya alguna respuesta.