RETRATOS CALLEJEROS
El fotoperiodista que quiere ser cura de pueblo

El fotoperiodista Cántabro Bruno Moreno
«En la cama, con dolores de espalda hasta las lágrimas, le pedí al Señor que me diera fuerzas». Bruno Moreno es fotoperiodista y a sus 35 años entra en el seminario de Santander porque quiere ser cura de pueblo. Es una vocación tardía, como la del 80% de las nuevos aspirantes. «Es el final del cambio», explica este fotógrafo que colaboró con el Diario de León tras llegar a la ciudad por amor. Bruno dejó su trabajo como jefe de fotografía de El Mundo de Cantabria para seguir a la que fue su pareja. En plena crisis económica no fue fácil encontrar empleo, a lo que se sumaron los fuertes dolores de espalda que le ocasionaban tres hernias. Pesaba 100 kilos. «No podía cargar con la cámara y decidí volver a Santander con mis padres». El siguiente año de su vida lo pasó en la cama inmovilizado. Fue un suplicio. «No podía andar. Me puse en 160 kilos y los médicos barajaron la posibilidad de operarme de la espalda, pero lo descartaron finalmente. Era arriesgado. Me dijeron que tenía que adelgazar y me pusieron en lista de espera para una reducción de estómago, pero me aconsejaron que bajara antes algo de peso». Entonces empezó su ‘calvario’ personal. Apenas podía caminar 100 metros. «Seguía pidiendo al Señor que me ayudara a soportar los dolores». Luego caminó 200 metros, 500, 800, y al cabo de cuatro meses recorría diariamente 15 kilómetros. Después de un año en lista de espera entró en el quirófano para operarse del estómago, pero ya había adelgazado 40 kilos. Tras la operación siguieron otros 35, pero el dolor persistía. El médico le aconsejó practicar Chi Kung. «Ahora no me duele. Soy creyente y pedí ayuda, me encomendé al Señor y cuanto más me fallaban las fuerzas más le pedía. Tuve mucho tiempo para pensar y leer. En una confesión hace año y medio se me ocurrió comentarle al sacerdote que me estaba planteando entrar en el seminario. Tuve la suerte de que me atendió el que fue rector del seminario de Santander, José Vicente Pérez, que además fue guía espiritual. Ha sido mi asesor espiritual».
En los últimos meses ha trabajado de jardinero. Ahora lo deja todo para cumplir un sueño. «Mi vida no estaba bien y hago esta apuesta. Me veo de cura de pueblo ayudando a los demás».