Diario de León

El baile del ahorcado

Vestas y la libertad empresarial

Cristina Fanjul
León

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Vestas se acabó. 67 días por año trabajado y el compromiso de desmantelar la planta de manera ordenada, de dejarlo todo limpio, de sacar cuanto antes toda la producción que queda, que de eso se trataba desde el principio, de dejar atrás todo lo que no rente. Así que de veinte días que tiraban a la cara de los trabajadores hemos pasado a 67. Así son los procesos que acaban con la gente en la calle, así se escribe la historia: a golpe de libertad empresarial, que dirían Javier Cepedano y Santiago Aparicio, aunque habría que recordarles que la legalidad viene y va y lo que hoy está permitido, pasado mañana puede convertirse en delito.

Otra cosa es Kant, la ley natural, la irrenunciabilidad de comportamientos, de decisiones que son las que nos definen como empresarios y como personas. Yo soy de las que creen que no se puede ser lo primero sin llegar a haber sido lo primero, pero es que yo nunca he tenido que tomar una decisión tan importante como enviar a 500 personas al paro en virtud de lo que me permite la ley. Tengo la suerte de ser una irresponsable en términos económicos, lo que me deja creer que mi voluntad podría actuar de legisladora universal, aunque puede que la codicia o los intereses de los accionistas me hicieran cambiar de opinión.

El populismo y la extrema derecha cabalgan a lomos de declaraciones como las del presidente de la Cecale. El dumping salarial, la miseria que genera la globalización, las legiones de menesterosos que cada día se caen de la clase media llevan al mundo desarrollado a mirar hacia atrás, a levantar fortalezas mientras este fascismo universalista se faja en la arena electoral como un caballo de Troya. La playa en la que las huestes desembarcan cambia de latitud. Se llama Estados Unidos, Suecia, Italia, Quebec o Vistalegre, y en su vientre agita slogans de fácil digestión que espolean a una legión de indignados que advierten: No volveremos a vivir como hace medio siglo. Eso, aunque la ley y la libertad empresarial lo permitan. Menos bromas.

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