CORNADA DE LOBO
No alarmes, va
Cunden alarmas porque el alarmismo anda desatado. De antiguo es moda de no pasar. Nunca tendrá mejor arma la boca del político o del profeta. Alarmar es el camino más corto para nublar la razón del votante o del creyente. Nadie guarda la viña como el miedo. Nadie cosecha más votos que cuando siembra pánicos. Nadie gana guerras con puentes, sino volándolos. Es tiempo de ello.
Acercas la oreja al barullo y no cesan de sonar alarmas:: «los presupuestos de Sánchez harán de España otra Venezuela pasado mañana por la mañana»... «las vacunas provocan autismo»... «la Crisis que ya está volviendo será aún peor»... «si las abejas se mueren, el hombre se extingue»... «si los bancos han de pagar esos impuestos hipotecarios, el apocalipsis financiero nos mandará a todos al paro» (uy, pavor; que venga el Supremo con digos para Diegos y que le dé sus efusivas gracias el botín de la Botina)... «la emigración es una patera cañonera en la que viajan ladrones, violadores y terroristas» (el jodío Trump insistió ayer: «un alto porcentaje de la caravana de migrantes hondureños que llegaron a Méjico son delincuentes»)... «si el salario mínimo sube a la mitad del francés, España se va a la mierda»... «que viene el lobo, que viene el lobo»...
Si el alarmismo vende tanto es porque también ese cielo digital que nos cabe en el bolsillo está nublado de sabios nuevos, enterados viejos, rumores con cascabel, pareceres olímpicos y mentiras podridas, todo eso que compra a ojos ciegos la multitud global que necesita convertir su teléfono en rifle y munición para su ira santa sin alto el fuego; cada cual es pelotón con paredón: ¡guerra al españolista!, ¡muerte a la ciencia diabla que odia la homeopatía!, ¡los catalanes la chupan a rosca, tatuaros una tuerca ahí antes del tiro de gracia!... «Alarmismo SA» agita la rabia que fermenta al odio y se ha hecho ya oficio muy rentable, se pagan burradas por sus «fake news» en campaña electoral (ya todas) o estrategia empresarial (¿quién se priva?). El último pillado es Bolsonaro; dopó su triunfo con «lo falso», esa droga dura; ¿qué apuestas a que no pagará el robo?