DÍA DEL DOMUND
«Difaman a la Iglesia y hay sitios en los que no nos dejan hablar»
La Diócesis de León se suma hoy a la celebración de la Jornada Mundial de las Misiones que pretende reconocer la labor de los misioneros leoneses en 54 países

Juan Antonio Fraile, ayer en la puerta de San Isidoro de León. FERNANDO OTERO PERANDONES
Juan Antonio Fraile es misionero comboniano del Corazón de Jesús. Ha trabajado 12 años en La República de El Congo. Acaba de llegar a León para hacer «animación misionera» y alentar a las misiones. Hoy se conmemora el Día del Domund. Casi 400 religiosos leoneses están distribuidos por 57 países, donde hay 13.500 misioneros españoles. «Somos pocos y se necesita gente en muchos sitios. Hay tareas que hay que hacer en España y en Europa. Hacemos animación misionera y la revista Mundo Negro. Llevo casi 22 años fuera y estoy aquí este tiempo. He estado en México, Austria y Alemania, Italia y en Francia», explica.
—¿En qué consiste la animación misionera?
—En animar a la Iglesia en España a decir que aunque tengamos muchos problemas no podemos guardarnos el tesoro evangélico que tenemos.
—¿Cuáles son esos problemas de la Iglesia a los que se refiere?
—No darnos cuenta del tesoro que tenemos
—¿Quién no se da cuenta y a qué tesoro se refiere?
—En general. Es como cuando a un niño mimado se le da todo. Creer que seguir a Dios nos hacemos más humanos y nos transformamos te va guiando a lo largo de tu vida. Yo como misionero no voy a hacer proselitismo. Voy a compartir lo que da sentido a mi vida y me hace feliz, seguir a Jesús. Esto para nuestra sociedad ahora suena como a chino.
—¿Qué sentido tiene hoy en día las misiones?
—Ahora incluso los cristianos, o por lo menos han sido bautizados, dicen que seguir a Jesús les da igual. Así surgen los problemas y no nos entendemos en la sociedad. España era una sociedad que en su gran mayoría se definían como cristianos. Eso está cambiando.
—La llegada de inmigrantes y otras religiones está construyendo una sociedad más plural desde el punto de vista religioso.
—Eso siempre ha sido así en todas partes. En España se notaba menos porque la sociedad era más homogénea. Ahora el mundo cambia. Es falso decir que lo que queremos de Dios es lo mismo en todas las religiones. Mentira y gorda. Los aztecas creían en dios y pensaban que necesitaba sacrificios humanos para que el Sol saliera.
—Se va usted a una civilización...
—Actualmente muchas personas dicen que no tienen religión. En el fondo hay una, tener más dinero. No importa que haya empresas que se vayan al garete con tal de que tengan más millones. No importa que haya personas que se queden en el paro o se mueran siempre que sus acciones suban. Eso es seguir a un dios.
—O sea que el dios actual es el dinero.
—El que lo sigue. Yo vivo en esta sociedad y mi dios es el que me ha mostrado Jesús. En España tenemos que seguir insistiendo que Dios es amor. El cristianismo dice que ames a Dios y eso es lo mismo que amar al prójimo.
—La Iglesia también ha cometido errores..
_¿Y quién no los ha cometido?
—Ahora tienen un problema con los problemas casos de pederastia.
—Yo no voy a entrar ahora en el debate de quién sí y quién no. Tu eres periodista. Yo soy maestro. Si un maestro o un periodista es pederasta ¿tú dirías que todos los periodistas o maestros lo son?
—Pero la Iglesia ha ocultado los casos.
—No ha ocultado nada. Vamos a hablar claro. El otro día salía publicada una carta al director en un periódico de tirada nacional que decían que el obispo de Astorga había ocultado los casos de pederastia. Tú y yo sabemos que se publican las cartas al director que interesan.
—No, yo lo que sé es que sólo dejan de publicarse las que insultan o atentan contra la honorabilidad de las personas o utilizan argumentos que no se pueden demostrar.
—Pues en esta carta yo creo que insultaba. Un señor de Madrid decía que habían nombrado al obispo de Astorga presidente de una comisión antipederastia encima de que había ocultado los casos. Yo he conocido al obispo hace una semana, pero lleva sólo tres años de obispo de Astorga por lo que no ha podido ocultar nada. Son mentiras. Ahora estamos en la posverdad y parece que cuanto más se repita una mentira se convierte en cierta. Eso hace mucho daño a la Iglesia. Si hago el bien hago el bien a todos, pero si hago el mal repercute también en toda la familia. Los casos de pederastia en la Iglesia con mínimos en comparación con otros gremios. ¿No es una manera de decir vamos a atacar aquí para que no miren para otro lado?
—¿Qué ha cambiado en la sociedad española?
—El cambio de una sociedad. ¿Acaso los padres lo tienen fácil con sus hijos?. Acabo de pasar por colegios en España y los maestros me dicen que están asombrados por la cantidad de medicamentos que toman los niños por un montón de síndromes.
—Eso no pasa en El Congo.
—No. Allí nunca he oído decir a un niño que está aburrido. Aquí los niños pequeños que están todo el día con la tablet y el teléfono están aburridos. Me pregunto si el camino que estamos siguiendo es el mejor. Todo exceso en todo es malo. Lo que he visto en El Congo es que faltándoles de todo nunca he visto a tantas personas que se planteen que la vida no tiene sentido. Aquí por qué pasa. La sociedad piensa que Dios no es importante. Cada vez hablamos más de derechos humanos. Estamos junto a la Iglesia de San Isidoro. Aquí en el claustro fue donde comenzaron los grandes derechos. En la Iglesia. Parece como que la Iglesia es retrógrada, pedófila... El desarrollo de la cultura y los derechos humanos han sido gracias a las raíces de lo que Cristo nos ha mostrado. Es mentira que lo que se cree de Dios es lo mismo en todas las religiones. Cada uno que crea que quiera.
—¿Qué fallos ha cometido la Iglesia para no saber adaptarse y estar presente en los cambios sociales?
—Yo no lo creo. Lo que sí creo es que se ha tratado de desprestigiar a la Iglesia. Fallos hay. Cristo es la cabeza pero los hombres somos los pecadores y cometemos fallos. En la transición española la Iglesia tuvo un papel fundamental. ¡Cuantos curas estuvieron encerrados!. A los que llamaron curas obreros. Incluso a los partidos que se declaraban ateos el único sitio donde los dejaban reunirse era en las iglesias. La Iglesia acompaña. Pero ahora la sociedad ataca a la madre. A veces los hijos atacan a las madres, pero con el tiempo se dan cuenta de que tenían razón. Cuando el comunismo cayó ¿quién advirtió del riesgo del capitalismo?. Acusaron al papa Juan Pablo II de ser comunista. Cristo dice que lo que tienes es gracias a que Dios te ayuda y si otro hermano no tiene la misma suerte, comparte con él.
—Estamos en un estado laico...
—Yo no obligo a nadie a creer lo que yo creo. Como misionero digo que tengo un tesoro que te puede ayudar y quiero enseñarlo. Pero ahora nos dicen que nos callemos. En muchas partes no tenemos derecho a decir nada. E incluso dicen mentiras sobre nosotros para que todo el mundo crea que eres un asesino. El otro día estaba esperando el avión. Yo voy vestido normal pero llevo la cruz. Delante de mí había tres jóvenes y de repente pasó un sacerdote con el alzacuellos y uno dijo: ‘mira el pedófilo ese’. ¿De dónde lo han sacado si no lo conocían?. ¿Porque eres cura ya eres pedófilo?.
—¿Cree que la ciudadanía ha perdido el respeto?
—El gran problema es que cada uno puede decir lo que le de la gana y parece que tiene todo el derecho. A la Iglesia se la está atacando. El misionero lo que trata de hacer es compartir. Yo comparto la fe. Yo digo que a mí me ha dado sentido. Sólo nos llevaremos el bien que hagamos.
—¿Hay suficientes misioneros?
—Todavía hay 13.000 misioneros españoles, pero no van a salir en los programas de cotilleos. Están trabajando día y noche. Yo he estado trabajando el Congo en plena guerra. Allí no había ninguna oenegé ni ningún diputado, sí había misioneros.
—Ahora con las oenegés y organizaciones civiles ¿cuál es el papel diferenciador?
—El ser cristiano no es sólo por la ayuda social. Incumbe a toda tu vida. No puedes decir ‘que Dios te bendiga’ y no ayudar. Antes sólo era la Iglesia, nadie quería hacerlo. Ahora hay muchas oenegés. Las hay buenas y otras no tan buenas.
—¿Hay repuesto de misioneros?
—Ese es el gran problema, pero para eso estoy yo para animar a los jóvenes. Dios nos invita, otra cosa es que quieras aceptarlo.
—¿Nunca ha tenido dudas?
—Muchas, soy humano, pero Dios te muestra el camino. Cuando llegó la guerra al Congo todos se fueron, no quedaron oenegés, solo quedamos los misioneros. Nos preguntaron si queríamos irnos pero nos quedamos. No se habla del trabajo de los 13.000 misioneros, pero si uno hace una cosa mal saldrá en todas partes.