CORNADA DE LOBO
Viñas contra fuegos
Cuando se creía que el cultivo de lúpulo -planta base aromática de la cerveza no conocida en España hasta la década de los 50- había desaparecido de sus primeras zonas experimentales cantábricas reduciéndose prácticamente a la provincia leonesa, resulta que los catalanes persistieron en plantarlo e investigarlo en tierras leridanas al margen de las directrices nacionales de Fomento de Lúpulo. Envidiable «terquedad por lo suyo» vueltas a demostrar con un plan cargado de sentido común para combatir los fuegos forestales en el área del Montseny, esto es: viñas y almendros, restablecer sus viejos cultivos, así como el pastoreo que limpia el monte.
Tratan así de recuperar usos y viejos cultivos que había en la zona cuya labor agraria permitía clarear y limpiar el manto forestal. La presencia humana en el monte frena al fuego. Pero esa poder ignífugo de las viñas (que también comparten los cipreses como se comprobó no hace mucho en los devastadores incendios que rutinariamente asolan Grecia) ya se había demostrado aquí. En cierta ocasión Pradatope me hizo observar cómo las llamas habían asolado todo el cobertor vegetal en la zona de Pajariel y Los Barrios dejando intactos en medio de aquel sudario negro unos paños de viña verde en los que el fuego no pudo entrar ni campar. La viña no arde. Y eso nos llevó a imaginar una acción urgente en toda esta tierra poblando de viñedo y ciprés corredores baldíos y cortafuegos, barricada contra la llama que corre segando al pie. Lógicamente, que sepamos, no se ha ensayado esta alternativa, pero seguiremos soñando.
Viñas, almendros, cipreses, ovejas y cabras... tareas que devuelven brazos al campo en fuga... y esos montes que de nuevo se regeneran y emboscan felizmente tras abandonarse cultivos y aprovechamientos en las últimas décadas estarían algo más protegidos de la devoración estúpida del fuego como vimos recientemente en la Cabrera.
Se pierden agros y ganados, pero el monte arbolado es nuestro último capital natural: o se trabaja o seguimos robando la herencia de nuestros nietos con sólo un cerillazo. De tontos.