«El cráneo de un oso no se toca en un vídeo»
Un antiguo alumno de la ULE, profesor de Biología en París, rescata la colección de Zoología de La Sorbona para el siglo XXI.

Una muestra de esqueletos pertenecientes a la colección de la Sorbonne Universitè. DL
Lugar: Aula Magna Facultad de CC. Biológicas y Ambientales
Hora: 20.00
Entrada: Libre y gratuita
Santiago Aragón Albillos, un vallisoletano que estudió la carrera de Biología en la Universidad de León, es el responsable del relanzamiento de la colección pedagógica de Zoología de la Sorbonne Université, donde es profesor titular de Biología Animal.
Aragón, que participa esta tarde en el XIV Ciclo de Actualidad Científica de la ULE y la Fundación Carolina Rodríguez, está al frente de un proyecto pionero que desempolva las históricas colecciones de Historia Natural de la universidad parisina, relegadas desde mediados del siglo XX por el descubrimiento del ADN y el auge de la biología molecular. «A raíz de la prioridad que se otorgó en Francia a la investigación biológica molecular tras la obtención del premio Nobel de Medicina por Jacob y Monod, en 1965, por sus trabajos sobre el control genético de las enzimas, la Zoología, una materia centrada en el organismo, fue perdiendo horas de presencia en el currículo de los alumnos», explica.
Hubo un «cambio de paradigma» de lo morfológico-anatómico a lo molecular. Y los espacios que ocupaban las colecciones empezaron a pensarse como idóneos para instalar aulas y laboratorios. La llamada ‘Lección de las cosas’ es una corriente que surgió en Estados Unidos y Gran Bretaña a principios del siglo XIX y que fue el camino ‘natural’ de enseñanza de las ciencias naturales durante más de un siglo.
Ahora se quieren recuperar estas colecciones tanto «por el valor patrimonial» como por sus posibilidades para introducirlas en la enseñanza científica y compartirlas con la sociedad a través de actividades concretas.
Ver para aprender; las colecciones pedagógicas y la enseñanza de la Biología es el título de la charla que imparte hoy Santiago Aragón Albillos en la Facultad de Ciencias Biológicas y Ambientales de la Universidad de León, su facultad, a partir de las 20.00 horas.
La Sorbonne Université, resultado de la fusión de la antaño Pierre et Marie Curie, de medicina y ciencias, con otra de letras, prepara una sala con la histórica colección de la universidad parisina en la que el alumnado tendrá la ocasión de aprender a partir de la colección de Zoología compuesta por animales naturalizados, esqueletos, colecciones de insectos y otras conservadas en formol y alcohol así como modelos pedagógicos hechos en cera, cartón y piedra.
En una encuesta que realizaron en la universidad parisina con 68 estudiantes se visualizó el déficit del uso pedagógico de la colección. «El 51,8% no había visitado nunca las aulas en las que se exponían los ejemplares. La mitad de los que sí lo habían hecho la calificaban como un ‘mini museo’, mientras que únicamente el 35,3% reconocía en ella el interés pedagógico», explica Aragón.
Además de potenciar su uso entre el alumnado de Biología, la nueva vertiente pedagógica de estas colecciones las ha abierto a estudiantes de museología, bioinformática, aficionados al arte e incluso profesorado de periodismo que ha querido utilizar los ejemplares como modelo para presentar a la colectividad un objeto en forma de póster o de web informativa.
El objetivo de este proyecto no es sólo recuperar los usos pedagógicos y científicos. «Es un patrimonio muy rico que se estaba perdiendo y con los objetos se aprende mucho mejor», precisa el biólogo. Aprender a partir de la experiencia es toda una novedad en la actualidad. «En una época en que lo virtual te da todo, el regreso a los objetos resulta estimulante. El cráneo de un oso no se puede tocar en un vídeo», precisó.
El proyecto quiere traspasar el ámbito académico y planea que las colecciones sean accesibles a la comunidad universitaria en momentos puntuales como la semana de la ciencia, así como compartir este patrimonio histórico y científico con la ciudad de París. «Es una riqueza que hay que saber explotar y queremos dar a conocer esas colecciones más allá de los muros de la universidad», explica.
La recuperación de la colección tiene un escalón más. «El objetivo es abrirse a la ciudad de París, para que las colecciones no sean sólo objetos para la comunidad universitaria» y puedan ser disfrutados en diferentes actividades por el público general.