EXPOSICIÓN "SIN ELLAS NO HAY FUTURO"
«Es duro ver la resignación en los ojos de una mujer violada»
La matrona leonesa Gema Latorre cuenta su experiencia en Médicos sin Fronteras.

Gema Latorre, con un grupo de mujeres a las que atendió en Médicos sin Fronteras.
carmen Tapia | león
Llegan solas o acompañadas por una amiga íntima. Ocultan la violación de la que han sido víctimas por temor a ser repudiadas por su pueblo y sus familias, pero mirar sus ojos devuelve una bofetada de pavor del que ellas sólo reflejan la resignación. Más de 2.000 mujeres en un año conducen sus pasos a los hospitales o centros de salud de Nigeria y República Democrática del Congo en los que trabajan Médicos sin Fronteras. Así lo cuenta la matrona berciana Gema Latorre Marco que hoy contará su experiencia tras la inauguración de la exposición Sin Ellas no hay futuro a las 18.30 horas en la Casa de la Cultura de Ponferrada. «Violan a las mujeres para dejar claro quién tiene el poder. También ocurre con los niños y las niñas y los violadores son de la propia familia». Tras un año como responsable del programa de Salud Sexual y Reproducción con Médicos sin Frontera —seis meses en Nigeria y otros seis en República Democrática del Congo—Gema comprendió que «el acompañamiento cercano» es tan útil para las mujeres víctimas como la asistencia sanitaria. «Cuando las vemos llegar sabemos que han sido víctimas de una violación. Aunque lo hacen en silencio, sin levantar sospechas, no hace falta que nos digan nada. En su mirada hay terror y resignación. Es como si te dijeran: ‘ahora me ha tocado a mí’. Son situaciones que se han convertido en normales o demasiado habituales para ellas».
«Lo que más me ha marcado, sin duda, son los testimonios de las mujeres y los niños víctimas de violencia sexual que nunca olvidaré»
Las violaciones y la escasa asistencia durante el embarazo y el parto convierten a las mujeres en ciudadanas sin apenas derechos. «En España nunca he visto morir a una mujer de un parto. En el Congo he visto a muchas. Por desconocimiento y falta de medios dan a luz en sus casas y las complicaciones son inesperadas. Las comunicaciones no son buenas y no es fácil trasladarse de un lugar a otro por caminos casi intransitables». Todas las mujeres, las del primer y tercer mundo, se enfrentan al parto con los mismos miedos.
Ochocientas mujeres mueren al día en el mundo por complicaciones durante el embarazo o el parto.