El ‘padre’ chino anuncia más bebés editados
He Jiankui se disculpa pero está orgulloso de las gemelas con genes modificados.

El científico He Jiankui presenta su trabajo en la segunda cumbre internacional sobre Edición del Genoma Humano. ALEX HOFFORD
Zigor Aldama | Shanghái
Finalmente, el polémico científico chino He Jiankui se ha disculpado. Pero no por haber creado los primeros seres humanos con genes editados, sino por cómo ha dado a conocer el resultado del experimento: a través de varios vídeos de YouTube. «Se filtró inesperadamente antes de que pudiese presentarlo a la comunidad científica y de que pudiese ser verificado», afirmó ayer durante la conferencia que pronunció en la Segunda Cumbre Internacional sobre la Edición del Genoma Humano celebrada en Hong Kong.
Ahí acabaron sus disculpas. A pesar de que la comunidad científica ha criticado duramente que llevase a cabo un experimento que está prohibido en gran parte del mundo —pero no en China— y de que podría poner en peligro el futuro de las dos gemelas que han nacido con esta técnica, He aseguró que se siente orgulloso de su hazaña. «Estoy especialmente orgulloso de este caso. Porque Mark —el padre de Lulu y Nana— había perdido la esperanza —de tener hijos— de por vida», explicó.
Lulu y Nana son fruto de una inseminación artificial en la que los embriones implantados en la madre, identificada únicamente como Grace, fueron modificados genéticamente para eliminar el gen CCR5, que el sida utiliza para atacar el sistema inmunológico del ser humano. Mark es seropositivo y esta edición génica utilizando la técnica Crispr ha permitido que sus hijas sean resistentes al virus del VIH.
La pareja que se ha sometido a este experimento es solo una de siete, y He no ha dejado claro si hay un embarazo más de camino, como ha entendido la agencia Reuters, o si ha detenido la investigación, como afirma la competidora AFP. El inglés rudimentario del científico y el hecho de que se le hicieran varias preguntas a la vez ha dificultado la comprensión.
En cualquier caso, su exposición dejó claro que no ve dilema ético alguno en modificar los genes de los seres humanos. «No se trata de crear bebés a la carta sino de crear bebés sanos», ha justificado. No es el único que piensa así: una encuesta de la Universidad de Sun Yat-Sen reveló el pasado día 9 que más del 60% de los ciudadanos chinos están a favor de estas técnicas.