«Quiero vivir más desahogada»

jesús f. salvadores
a. g. | león
Agustina recuerda que cuando era pequeña lloraba cada vez que veía marchar a su madre «por aquel cuesto». «Mi madre siempre trabajó y yo siempre soñé con criar a mis hijos», relata esta mujer que con dos adolescentes de 18 y 16 años cree que le ha llegado la hora de «ponerme en movimiento». «Quiero vivir más desahogada y cambiar de aires», confiesa. Y cree que debería potenciarse desde la sociedad que «salgamos de casa y tengamos vida, no nos dediquemos solo a cocinar y limpiar». Agustina trabajó desde los 16 años como dependienta en tiendas de novias. A los 24 se casó y ahora que tiene 44 quiere volver a empezar. La primera dificultad que encuentra es la formación: «O tienes estudios o no encuentras donde elegir», así que la economía informal, como ayudar a las vecinas, ha sido su primera salida. Vive en Cembranos y también tiene la dificultad del transporte. Su especialidad son las ventas y para abrir su abanico de posibilidades ha hecho cursos de formación en Windows e internet y también de jardinería en talleres organizados por el Ayuntamiento. Cree que no se debe penalizar a las mujeres por dejar el trabajo para criar a los hijos. «Si hubiera seguido trabajando lo hubiera tenido complicado porque las guarderías son carísimas y los horarios del mundo laboral son poco compatibles con los de los niños». Lo dice esta mujer sencilla y lo corroboran estudios como el realizado por Susana Catalán y Ana Paneque: «El problema «real» llega cuando los hijos han pasado la etapa lactante y el horario laboral dificulta llevarles a la guardería o al colegio, momento en el que dicen que es cuando las ayudas «verdaderamente escasean» o «brillan por su ausencia».