Caridad y Esther, amenazadas de muerte, siguieron en la misión de Argel ¿por qué?

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A rgel en la década de los noventa vive una situación de grandes convulsiones, inseguridad y violencia.
Las hermanas Agustinas Misioneras no son ajenas a esta situación: el verano del 1994 regresan de vacaciones con el mandato del Arzobispo de Argel de hacer un discernimiento, con total libertad, para permanecer o no en la misión.
El discernimiento es un dinamismo de la fe, se hace desde la Fidelidad, lleva a la Felicidad y trae la Fecundidad a la vida. En este dinamismo vivieron nuestras hermanas Caridad y Esther y las que permanecieron y aún siguen hoy en la misión de Argel.
Los días 6 y 7 de octubre de 1994 se reúnen las hermanas de las tres comunidades con el Arzobispo Monseñor Henri Teissier, la madre general Ángela Cecilia Traldi y la superiora provincial Mª Jesús Rodríguez. En un ambiente de oración buscan la voluntad de Dios y centradas en su Palabra, comparten la resonancia que tiene en sus vidas, la fuerza que experimentan en ella y en torno a la Eucaristía van elaborando las razones que las llevan a permanecer, en total libertad, en la misión de Argel.
Sus «razones» para permanecer en la misión, escritas sólo dos semanas antes de morir, y rubricadas por ellas mismas, dan sentido a su vida y constituyen la más bella página de amor de Dios, fe profunda, solidaridad, lucidez, consciencia y amor sin límites.
Saben que están amenazadas de muerte, por ser extranjeras y por ser cristianas, pero ellas ya han entregado su vida, nos decían con frecuencia, nadie se la podía quitar y amaban profundamente al pueblo. Deciden compartir lo que son y tienen con ellos y seguir cuidando la vida aunque esto suponga perder la suya.
En este tiempo de crisis, vivían un ambiente fraterno y alegre, eran prudentes, cuidaban las salidas, y con palabras y obras nos instaban a una fuerte esperanza en medio de la dificultad. Así nos fuimos acercando al 23 de octubre, el Domingo del Domund, cuyo lema era Un pan compartido…Un hogar para todos . Caridad, Esther y Lourdes hablaban de la dimensión misionera en sus vidas, con alegría habían celebrado tantos años el día del Domund y bromeaban tomando juntas un té y se preparaban para salir a celebrar la Eucaristía en la cercana comunidad de las Hermanitas de Foucault, a unos 15 minutos de nuestra casa, salieron primero Caridad y Esther, un poco después salimos Lourdes Miguélez y servidora. Las vi alejarse felices y a los pocos minutos las encontramos luchando entre la vida y la muerte. La gravedad de las heridas de ambas hacía temer seriamente por sus vidas. Pasaban los minutos y luchaban la esperanza y el temor de un desenlace fatal. Se confirmó lo segundo.
Pareciera que la muerte había tenido la última palabra, sin embargo aquella sangre, abundantemente derramada a la puerta de la pequeña iglesia donde iban a celebrar la Eucaristía del Domund, constituyó una siembra de incalculable fecundidad. El Papa San Juan Pablo II afirmó rotundamente tres días más tarde, una vez más: Sangre de mártires, semilla de cristianos . Después de 24 años, hoy la Iglesia entera les dará el culto como Beatas. Y el próximo día 15, en la Catedral de León, se celebrará una Eucaristía de acción de gracias por sus vidas presidida por Monseñor Julián López Martín Obispo de León. Caridad y Esther intercederán para que la paz, el amor y la esperanza crezcan en sus pueblos: Izagre (León) y Santa Cruz de la Salceda (Burgos), en la Iglesia universal y en el pueblo argelino.