FLORICULTURA
La invasión de las poinsettias
España cultivó este año 9 millones de plantas navideñas, sobre todo en Almería, Cataluña, Alicante y Murcia

Alemania es el país líder en la producción de la tradicional planta de Navidad o poinsettia. STEFAN PUCHNER
España ha cultivado nueve millones de poinsettias para esta Navidad, el 80% con brácteas de rojo intenso, destinadas a decorar hogares, tiendas y jardines como el sevillano parque de María Luisa, y la posibilidad de perdurar más de unas Fiestas si se le dan los cuidados oportunos. El director comercial de Syngenta Flowers Iberia, Manel Barot ha explicado a Efeagro que es «un mercado estable, sin exportación» y el 40% de su cultivo se concentra en Almería, el 30 % se reparte por Cataluña, Valencia, Alicante y Murcia, y el 30 % restante, por otras zonas de la Península.
Así lo reflejan los datos que maneja Syngenta Flowers, una de las principales suministradoras de planteles de flores de pascua para los invernaderos. En la Unión Europea, la producción total ascendió a 110 millones de unidades en 2017, con Alemania como país con más tradición en su compra y donde se demanda un mayor porcentaje de plantas con brácteas blancas, otra de las 20 variedades de poinsettias.
En España, «el pico de las ventas —en torno al 50 % del total— se produce siempre en el puente de la Purísima», ha detallado Barot, quien recomienda al usuario que «nunca ponga la poinsettia cerca de un foco de calor (un radiador), ni se exceda en el riego, que suele ser de una vez por semana y con luz, pero no directa». El «mayor error» que se comete -ha insistido- es inundarla de agua y dejar el «sustrato negro» en vez de que la tierra mantenga siempre un color «café con leche». La Euphorbia pulcherrima -nombre científico de la poinsettia-, aunque se cultiva en invernadero a no más de 12-15 grados, puede aguantar una temperatura de hasta 25 grados, y con los cuidados pertinentes puede prolongar su vida y volver a lucir sus coloridas hojas durante más de una Navidad.
«No hay que tirarla pasadas las fiestas», según Barot, quien aconseja un proceso de cuidado que comienza en enero con dos o tres cortes en los nudos para podar la parte roja de la planta. En febrero, hay que cambiarla a una maceta mayor, y en marzo, si no hay temperaturas extremas, dejarla en el exterior durante algunas horas incluso bajo la luz solar directa, ha precisado. A primeros de agosto, hay que recortar su exposición a la luminosidad a no más de ocho las horas y poner la planta en una habitación oscura o rodeada con un plástico opaco el resto de la jornada a lo largo de un mes o mes y medio para que las brácteas cojan el color intenso.