Diario de León
Publicado por
CORNADA DE LOBO GARCÍA TRAPIELLO
León

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Tuvo que exiliarse de la Alemania nazi por sus ideas marxistas (también le acabarían expulsando del partido comunista) y se nacionalizó finalmente estadounidense creyendo en aquella libertad, pero por sus ideas y experimentos acabó en la cárcel de Lewisburg, Pensilvania, donde murió en 1957 clamando por su libertad tras la orden judicial con la que quemaron, además, todos sus manuscritos, investigaciones y material de laboratorio (seis toneladas fueron), otra vez el fuego purificador que la Inquisición llamó hoguera y Estados Unidos «higiene democrática».

Un tipo así, con tanta peripecia y fatalidad en su vida, mueve cuando menos a curiosidad tratándose de una eminencia en el campo del psicoanálisis y la filosofía marxista (Freud le tuvo por discípulo predilecto hasta que se fue a sus antípodas; y lógicamente, también le expulsaron de la escuela psicoanalítica). Pero del vienés Wilhelm Reich ya nadie habla, cierto malditismo le persigue y el psicoanálisis oficial le repudió por desviacionista al criticar sus métodos de diván como «charloterapia» inútil... su fama y su memoria también fueron incendiadas, sus teorías se tildaron de delirios... y las sucesivas corrientes de la psiquiatría tampoco le tuvieron piedad. Sólo la tendencia de contestación global de Mayo’68 le reavivó un rato porque no se encontró mejor vía para liberar braguetas y sujetadores que su obra más popular, «La revolución sexual», tan alborozadamente adoptada por aquella juventud. Y como el griego Sócrates, Reich acabaría «acusatus vel corrumpendam ioventutem».

Pero ¿no tendrá alguna perdida razón que no merezca tanto fuego y olvido?... diríase que hay cierto temor culpable a revisitarle, no sea que...

Peláez recomienda un hueco navideño para leerle en «Escucha, pequeño hombrecito», breve y dura confesión en la que nos recuerda que «El amor, el trabajo y el conocimiento son la clave de la Vida y, por ello, también deberían gobernarla». Pero nuestra «plaga emocional» desplaza hoy esos valores a amar el dinero, trabajar el poder y cultivar las apariencias.

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