Diario de León

FÉLIX LLORENTE | Presidente de la Asociación leonesa de caRidad

«Damos de comer al día a cien personas y no somos Cáritas»

El Club de Prensa del Diario de León abre sus puertas hoy, en las II Jornadas de la Divulgación de la Labor Social en León, a la Asociación Leonesa de Caridad, que nació hace 113 años —nueve meses después que el Diario de León— para volcarse con los más necesitados. No son Cáritas. Dan de comer al día a un centenar de usuarios.. Lugar: Club de Prensa. C/ Gran Vía de San Marcos, 8, entrada por Fajeros. A las 20.00 horas..

Félix Llorente, presidente de la Asociación Leonesa de Caridad. JESÚS F. SALVADORES

Félix Llorente, presidente de la Asociación Leonesa de Caridad. JESÚS F. SALVADORES

Publicado por
carmen Tapia | león
León

Creado:

Actualizado:

La Asociación Leonesa de Caridad nació en León fundada por leoneses por iniciativa de la Junta Provincial de la Cruz Roja el 9 de noviembre de 1906, nueve meses después del primer ejemplar del Diario de León. El objetivo era «acabar con la mendicidad callejera, socorrer a los inhábiles, proporcionar trabajo a los parados y dar instrucción a los niños discapacitados». El primer presidente fue Manuel Diz, también director de la Asamblea Provincial de Cruz Roja. Cuatro años después instaló una cocina económica en la casona conocida por la de Cabero en Puerta Obispo, donde 113 años después mantiene su programa de ayuda social para los pobres. En sus cocinas «donde vivimos todos los días el milagro de la multiplicación de los panes y los peces», se preparan desayunos, comidas y cenas para un centenar de usuarios al día. Actualmente cuentan con unos ingresos de 367.929 euros y ofrece una media de 91.584 servicios anuales. Una labor social de la que se benefician al año un millar de personas sin recursos, sin techo y transeúntes con aseos, duchas, comidas, servicio de lavandería y planchado de ropa. Todo por un euro al día. La crisis económica empezó a dar sus primeros síntomas en el año 2008 y el comedor se llenaba diariamente con caras antes no conocidas. Tras la anunciada recuperación económica los servicios de comida disminuyen, paro las personas que quedan permanecen durante más tiempo.

—¿Cuántas personas voluntarias colaboran con la asociación?

—Tenemos 111 voluntarios, pero personas que estén comprometidas diariamente con la causa pueden ser una veintena, con las que podemos contar seguro. El resto viene con menos frecuencia.

—¿Qué servicios ofrecen?

—La gente nos conoce poco. Nos confunden con Cáritas y hay organizaciones que piensan que solo tenemos el comedor social, pero nuestra función es más amplia. Los usuarios disponen de prestaciones como aseo, duchas y peluquería, que no la tenemos aquí físicamente pero entregamos un vale para que acudan a una academia de enseñanza. También tenemos lavandería y planchado de ropa, con taquillas. Fuera del domicilio social hacemos visitas y acompañamiento a enfermos que viven solos y que nos comunican desde el Ayuntamiento. Socorro a domicilio y entrega de comida diaria a vecinos de León capital que lo soliciten, que carezcan de recursos y se encuentren convalecientes o imposibilitados. También realizamos reparto de alimentos cada quince días a familias con problemas económicos.

—¿Pueden entrar niños al comedor?

—No. Hay que ser mayor de edad, por eso repartimos alimentos a las familias que lo necesitan y tienen niños pequeños.

—¿Están coordinados con otros servicios, como el Banco de Alimentos?

—El Banco de Alimentos nos reparte alimentos procedentes del Fega (Fondo Español de Garantía Agraria) y nosotros lo distribuimos. Después hay empresas colaboradoras que también nos ceden alimentos. Si no fuera por estas colaboraciones no podríamos mantener este servicio. No hay hotel ni restaurante en León que tengan menús preparados todos los días para un centenar de comensales. Los sábados y los domingos no abrimos la cocina, pero les dejamos preparado un picnic.

Lugar: Club de Prensa.

C/ Gran Vía de San Marcos, 8, entrada por Fajeros.

A las 20.00 horas.

—¿Hay personas que pueda pasar hambre en León en estos momentos?

—No. Aquí estamos para todo el mundo. Recuerdo un caso de unos portugueses sometidos a una red de explotación laboral en Palacios de Fontecha hace tres años. La noticia salió en Diario de León y tuvo mucha repercusión. Tras ser liberados vinieron a parar aquí y comieron gratis. Nosotros cobramos un euros al día, al que lo tiene, por las tres comidas. Hasta el 1 de mayo eran 60 céntimos por todos los servicios. Si no lo tienen comen igual porque aquí un día o dos los dejamos entrar. Los portugueses estuvieron una semana. Tenemos un convenio con Cruz Roja y Cáritas, que tienen caja. En León no se pasa hambre si uno no quiere. Pero claro, aquí hay una cierta disciplina.

—¿Qué requisitos hay que cumplir para utilizar los servicios?

—No tener recursos económicos o cobrar solo la prestación, que les da para pagar una cama y aquí que tienen el resto de los servicios por 30 euros al mes. Las trabajadoras sociales hacen un seguimiento de los usuarios. Hemos tenido casos excepcionales de personas que cobraban unos mil euros y venían a comer aquí. En realidad no tenían dinero porque la mayoría padecen problemáticas como la ludopatía, el alcohol o las drogas, y se lo gastan todo.

—¿Piden algún tipo de acreditación para utilizar los servicios?

—No, pero si son usuarios habituales les hacemos un seguimiento. No es un seguimiento muy exhaustivo, pero sí se criba.

—¿Qué normas son las que hay que cumplir?

—No venir bebido y respetar. No les obligamos a ducharse pero sí les indicamos que conviene que lo hagan antes de entrar al comedor. En resumen tienen que llevar una disciplina de trato y de saber estar.

—¿Han notado una disminución de usuarios tras la crisis económica?

—Aquí hay gente que viene desde hace muchos años. Quienes más se beneficia son las personas de León, pero atendemos a todo el mundo que llega.

—¿Cuánto tiempo lleva viniendo a comer el que más lleva?

—Hay gente que viene desde hace más de diez años.

—¿Han notado una disminución de usuarios en el último año?

—Algo sí. Con la crisis el comedor se llenaba de gente. Ahora estamos en un centenar al día, pero hace un par de año sobrepasábamos esa cifra.

—¿Han tenido que hacer frente alguna vez a algún problema en el comedor?

—No. La comida diaria es casera y pasan las veces que quieran. La Policía Local viene a las horas de entrada y está en la calle, pero no suele haber problemas.

—¿De dónde procede el dinero para mantener los servicios?

—Junta de Castilla y León, Ayuntamiento de León para la casa de acogida de mujeres víctimas de violencia de género y transeúntes. La Diputación de León solo para los transeúntes. Ese dinero supone el 21% de los ingresos, el resto procede de donativos en especies (21%), de patrocinadores (37%) y de las cuotas de los afiliados (13%).

—Usted es presidente de la asociación desde hace cinco años ¿qué cambios ha notado en este tiempo en el perfil del usuario?

—En estos cinco años hemos tratado de llegar a la gente y abrir puertas y ventanas. Yo cuando entré pensé que era una asociación muy conocida y es la gran desconocida de León a pesar de llevar trece años. Pensé que era una entidad con más recursos, pero vivimos muy al día. No nos falta de nada, pero no nos sobra. Las personas voluntarias, las trabajadoras y las monjas de la caridad tienen muchos años de experiencia en el trato con nuestros usuarios. El Evangelio ya recoge las palabras de Jesucristo cuando dice que pobres vamos a tener siempre entre nosotros. Creo que estaría bien unificar en la misma ubicación todos los servicios que hay en León para las personas sin recursos.

tracking