Diario de León

CIENCIA

Treinta cerebros de leoneses, disponibles para la investigación

Cuatro estudios contra el alzhéimer utilizan ya tejidos neurológicos y muestras de médula ósea de los mismos pacientes procedentes del biobanco de cerebros del Hospital de León, abierto por Sacyl en colaboración con la Asociación Alzhéimer..

La doctora Ana Cuesta, junto al congelador del biobanco que mantiene conservados los cerebros donados en León. MARCIANO PÉREZ

La doctora Ana Cuesta, junto al congelador del biobanco que mantiene conservados los cerebros donados en León. MARCIANO PÉREZ

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Carmen Tapia | león
León

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El servicio de Anatomía Patológica del Hospital de León conserva ya muestras de treinta cerebros donados por leoneses para la investigación de las enfermedades neurológicas, principalmente el alzhéimer. Los patólogos del centro hospitalario gestionan el biobanco, que puso en marcha Sacyl en el año 2014 con la colaboración del Centro Alzhéimer de León, que impulsó la iniciativa y facilita la divulgación y captación de donantes.

«Los patólogos nos encargamos de la gestión del banco de cerebros como consecuencia de una colaboración que tenemos con la Asociación Alzhéimer de León y consiste en que tras la muerte de los pacientes que han donado el cerebro procedemos a la extracción, estudio y almacenaje reglado de material para uso en investigación», explica el jefe del servicio de Anatomía Patológica del Hospital de León, José Santos Salas Valién.

Santos Salas destaca que determinadas enfermedades neurológicas como el alzhéimer y otras degenerativas necesitan un impulso en investigación para comprenderlas mejor «y, sobre todo, prevenirlas».

El biobanco mantiene congelados la mitad de los cerebros a una temperatura de -80º y el resto se conservan en formol tras ser sometidos a un estudio patológico y diagnóstico exacto.

El biobanco no está solo para conservar cerebros enfermos con alguna patología neurodegenerativa. Desde el Centro Alzhéimer de León también se pide a los leoneses que donen sus cerebros sanos, como lo hacen con el resto de órganos. Estos cerebros sanos son imprescindibles para el ‘estudio de control’ que permite comparar la evolución de la enfermedad en un cerebro sano y uno enfermo.

Cuatro de las treinta muestras de cerebros que se conservan en el Hospital de León se han utilizado ya en proyectos de investigación. «Este esfuerzo hay que agradecerlo a la doctora Ana Cuesta, que como experta en neuropatología, es la encargada del diagnóstico y la gestión del biobanco».

Procesado meticuloso

El procesado y diagnóstico de este material es meticuloso y largo «pero pensamos que merece la pena dedicar tiempo y recursos a su estudio ya que todo lo que podamos aprender a través de la investigación repercutirá en los futuros pacientes de estas enfermedades degenerativas». Todo el servicio de Anatomía Patológica está implicada en el proceso de extracción de tejidos tras la llegada de un cerebro procedente de un donante fallecido. Además de la extracción del tejido cerebral, los patólogos cogen una muestra de médula ósea, que atesora una valiosa información para los investigadores. Las dos muestras de un mismo paciente se conservan en lugares separados. Los investigadores necesitan disponer de los datos clínicos del paciente que ha donado el cerebro para conocer la relación de sus posibles enfermedades con la aparición (o no) de patologías neurodegenerativas. Especialistas y familias piden más donaciones para disponer de una información útil que permita conocer el alzhéimer.

El Banco de Cerebros de León trabaja en colaboración con el Instituto de Neurociencias de Castilla y León situado en Salamanca.

El empeño de los responsables del Centro Alzhéimer de León ha hecho posible un servicio prioritario para avanzar en el estudio de las enfermedades neurológicas.

León tiene un gran potencial de donantes por el trabajo del centro de referencia del alzhéimer, situado en la calle Fotógrafo Pepe Gracia.

¿Qué es el alzhéimer?

El alzhéimer es una enfermedad neurodegenerativa que afecta principalmente a personas mayores de 65 años, aunque el diagnóstico precoz de los primeros síntomas puede adelantar la edad a los 50 años. El principal factor de riesgo para padecer la enfermedad es la edad. Una de las principales consecuencias de la edad sobre las células es la acumulación de daños producido por especies reactivas de oxígeno. Las neuronas sanas del sistema nervioso central se reparan en condiciones normales pero cuando hay alguna alteración se rompe ese equilibrio y se producen procesos patológicos como las demencias ). Las neuronas son especialmente vulnerables a este tipo de daño porque, a diferencia de otras células (como la piel o la sangre) no se renuevan a lo largo de la vida.

Los científicos buscan en los cerebros donados respuestas que puedan aclarar un proceso del que solo se tiene conocimiento exacto después de la muerte del paciente porque no es posible investigar en el cerebro humano cuando está en vida.

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