Un centro que «da dignidad a personas excluidas»

Antonio Blanco y Josefina Herrero. MARCIANO PÉREZ
ana gaitero | león
La empresa «no puede ser ajena a realidades» como la de las personas sin techo o las familias que atraviesan dificuldades para tener una alimentación. El director de la Fundación Alimerka, Antonio Blanco, enfatizó con estas palabras la decisión de orientar la responsabilidad social corporativa a proyectos como el centro de día Concepción Arenal de la Sociedad San Vicente de Paúl. Hace seis años colaboró en su puesta en marcha con el acondicionamiento del local y adquirió un compromiso a largo plazo, con una aportación anual de 10.000 euros. «Valoramos el trabajo humano y social que se realiza con el colectivo que tiene tantas carencias», explicó Antonio Blanco Prieto.
Son personas sin techo o que carecen de un ambiente familiar y social que se compensa en el tiempo que pasan en el centro día «con un espacio compartido y la integración a partir de la red del voluntariado», añadió.
Además, «vemos que se les da mucha información y recursos para mejorar su situación actual con alojamiento, ayudas, integración sociolaboral» o los talleres para desarrollar habilidades sociales y cognitivas en los usuarios.
Para Antonio Blanco, este dispositivo que gestiona en colaboración con la Sociedad San Vicente de Paúl «es un ejemplo de cómo la sociedad civil puede prestar servicios de ayuda mutua» y, sobre todo, añadió «da dignidad a personas que están excluidas» por diferentes motivos.
El trabajo mediante alianzas es la fórmula escogida por la Fundación Alimerka para desarrollar su responsabilidad corporativa. La colaboración con las comunidades locales y la gestión adecuada de excedentes es la fórmula que ha elegido tanto en el caso de San Vicente de Paúl, como en otras entidades con las que desarrolla programas específicos en León.