ÁNGEL GÓMEZ DE ÁGREDA | coronel del ejército del aire
«Usan la tecnología para librar la guerra dentro de nuestros corazones»
Gómez de Ágreda, a la derecha, en el salón de Grados de la Facultad de Derecho. MARCIANO PÉREZ
¿Cómo sobrevivir a un mundo hiperconectado?. El coronel del Ejército del Aire y autor del libro Mundo Orwell. Manual de supervivencia para un mundo hiperconectado, Ángel Gómez de Ágreda, alertó ayer en León del «espionaje» que hacen los Estados y las empresas con los datos que voluntariamente «regalamos» a Google a través de las redes sociales. «Además, estamos vigilados por todas partes por cámaras». Ágreda ofreció ayer una conferencia en la Facultad de Derecho de la ULE.
—¿Hay una guerra por el control de nuestras voluntades que no está en el campo de batalla tradicional y se libra dentro de nuestras mentes?
—Yo digo que ojalá se estuviera librando dentro de nuestras mentes, la realidad es que se libra todos los días dentro de nuestros corazones. Nos llega a través de la mente, pero las decisiones las tomamos con el corazón. Afecta más a nuestra forma de sentir que a nuestra forma de pensar. No tomamos decisiones racionales, sino impulsivas y sentimentales. Ahora es más importante la reputación que la verdad. Si tienes 200.000 seguidores que apoyan una postura en twiter se convierte en verdad porque lo dicen 200.000 personas. Eso es algo que antes no ocurría.
—¿Esta guerra no física es la más importante que se libra ahora en el mundo? ¿Cuál es el campo de batalla más peligroso actualmente?
—El campo de batalla más peligroso somos nosotros mismos. Hay guerras entre países del tercer mundo intentando convencer al otro a base de destruirle, matarle y privarle de su fuerza con bombardeos. Ahora no se destruyen los puentes para evitar que pasen suministros. Lo que se pretende es separar culturas.
—¿Al servicio de qué ideología está toda esta tecnología?
—Al servicio de los grandes Estados y grandes empresas, que son las que tienen nuestros datos y son las que pueden utilizarlos para trazar un perfil de los usuarios e influir en ellos. Es ideología política, estatal, comercial... se puede hacer propaganda de todo. Una vez que saben cómo eres es muy fácil venderte cualquier cosa.
—Esta manera de influir, de polarizar, desorientar...
—Es la influencia lo que cuenta
—Esta estrategia de manipulación básica ¿la llegó a imaginar George Orwell?
—No podía. La tecnología ha cambiado mucho. En su época llegó a colocar cámaras en todas las esquinas y habitaciones, que era lo más que se le ocurría. En la época de Orwell, Hacienda y Tráfico tenía los datos relativos a una cosa. El problema de ahora es que tienen todos los datos juntos en el mismo sitio. Saben todo de ti y te conviertes en transparente y fácilmente manipulable.
—¿Y quién manda?
—El problema es que estas grandes empresas que recopilan todos nuestros datos no solo los quieren para ellas sino que las venden. Hay empresas que compran los datos a Facebook para analizarlos y hacer perfiles. Nuestros datos están abiertos para cualquiera que tenga dinero para comprarlos.
—¿Este mundo hiperconectado será para todos ?
—No. En absoluto. Vamos hacia un mundo en el que habrá cada vez clases sociales más diferenciadas. Si tienes acceso a las tecnología tendrás mucho más poder que los que no lo tienen. Cada vez habrá más desequilibrios sociales y más desigualdad social. Ya se ve en las películas. Hay gente separada en barrios e incluso en planetas distintos en función al acceso que tienen a la tecnología. Sabrán todo de ellos pero solo unos pocos podrán utilizar esa información. Los demás seremos meramente productos que alguien estará comprando.
—El Big Data se presenta como útil en sectores como el sanitario, con información que ayudará a mejorar el conocimiento de las enfermedades
—Big Data, la inteligencia artificial, internet...todos son tecnologías que tienen usos muy provechosos. Nunca hemos estado mejor en cuanto a posibilidades de la tecnología. El problema es que hay una cara oculta que permite que se utilice para fines muy peligrosos.
—¿Como el presunto espionaje que se atribuye a la empresa tecnológica Huawei?
—Como el espionaje, no en el caso de Huawei sino prácticamente el de todas las compañías. En el caso de Huawei estamos hablando de intereses comerciales. Es que pretendo espiar yo en lugar de que espíes tú. No nos van a espiar menos unos que otros.
—La estrategia española diseñada en la implantación de la Sociedad Digital en 2018 ya pone a la tecnología 5G como objetivo. ¿Ya no tenemos escapatoria posible?
—5G permite conectar el internet de las cosas. Todos los cachivaches que tenemos conectados y aumentará con los coches autónomos. Todo eso necesita una cantidad tremenda de transmisión de datos. Cuanto más datos se transmitan más información tienen los algoritmos y más información tiene el sistema y más capacidad tiene para influir sobre nosotros. Hay gente que piensa que todo se arregla con no estar conectado, pero vivas donde vivas habrá una cámara y habrá registros que te meten en el sistema quieras tú o no. No tenemos un lugar donde escaparnos.
—¿El Incibe tiene el papel que merece?
—Es clave. Está dirigido y formado por extraordinarios profesionales que han conseguido transmitir a la ciudadanía y las empresas, sobre todo a las pequeñas, la necesidad de protegerse y darle medios para hacerlo. El Incibe es el gran invento de la ciberseguridad en España y es absolutamente necesario. Tendría que crecer mucho más y dar más difusión a sus actividades. El Incibe da las herramientas para que te protejas. Casi todos lo problemas los generamos los usuarios con nuestro comportamiento. Una máquina puede intentar protegerte de un correo electrónico con un virus pero si te empeñas en abrirlo la máquina no pueden evitarlo. Habría que dotarlo con más medios.