HISTORIA DEL URBANISMO DE LAS CUENCAS
Un siglo de las casas que dieron techo a los mineros
El vecindario de las Casas Nuevas de Santa Lucía se reúne hoy en una comida

Las Casas Nuevas hace unos años, cuando se empezaron a pintar. ALFONSO GARCÍA
El vecindario de las Casas Nuevas de Santa Lucía rinde hoy un tributo a estas humildes edificaciones que hace un siglo levantó la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de León para dar respuesta a la demanda de vivienda que se había desbordado por el crecimiento de la actividad minera.
Un grupo de residentes y antiguos residentes del popularmente conocido como barrio del Tocote —nombre derivado de la expresión asturiana ‘¿Tocote?’ cuando se adjudicaron las viviendas—celebran hoy una comida de convivencia para recordar la importancia que tuvo la cuenca minera y la diversidad de personas que llegaron a trabajar para sacar el carbón.
«Durante la I Guerra Mundial se produjo una gran demanda de carbón, sobre todo para los países neutrales, la actividad minera se multiplicó por diez y hubo que buscar personal», comenta el escritor y colaborador del Diario de León, Alfonso García.
Como consecuencia, la demanda de cobijo también creció. García, que es nacido en Santa Lucía de Gordón, rastreó el origen de estas viviendas y encontró un documento de 1920 en el que aparecen como activos de la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de León. «Fue una manera de invertir socialmente en Santa Lucía dando vivienda a trabajadores que venían de fuera», explica.

Las Casas Nuevas, al fondo del barrio destruido. A. GARCÍA
Las Casas Nuevas son seis edificios idénticos con seis pisos en cada una, un total de 36. «Se hicieron con piedra que sacaban y acarreaban del río y de la montaña. Cuando las terminaban ponían un ramo en el tejado y los dueños invitaban a merendar al vecindario», relata el escritor gordonés.
Son casas pequeñas, pero en comparación con las viviendas que se hacía la gente en aquellos tiempos sin planos ni arquitectos, que eran muy cerradas, tenían más atractivo. «No se caen, pero los tejados se derrumban», apunta. El vecindario decidió pintar los edificios con colores llamativos hace unos años. Las Casas Nuevas sobrevivieron a los bombardeos del ejército fascista que arrasó la cuenca hasta Villamín con la aviación de guerra. Luego se reconstruyó la comarca con la mano de obra de presidiarios republicanos.