Diario de León

Seguridad en la red

Un aliado para combatir el spam

La Lista Robinson duplica en los dos últimos años el número de particulares registrados en su servicio contra la publicidad no deseada. Los principales canales por los que los usuarios se acogen a su derecho de oposición son las llamadas telefónicas y el correo electrónico, relegando a un segundo plano el correo postal.

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lorena peña | león
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La publicidad invasiva pierde terreno a pasos agigantados. Cada vez son más los usuarios que buscan esquivar las llamadas con ofertas promocionales o quieren mantener su buzón de correos limpio de publicidad.

Tal es así que hoy por hoy 992 mil personas en España y alrededor de 500 empresas se registraron parte de la base de datos de la Lista Robinson. Los particulares para no recibir información comercial y las organizaciones lucrativas para guiar su comunicación publicitaria dejando de lado a las personas que no quieren conocer sus ofertas.

Este programa surgió hace veinticinco años con motivo de frenar la publicidad directa que recibían los ciudadanos, que no querían ser partícipes de este tipo de práctica. Nació como un ejercicio de autorregulación por parte de las propias empresas para conocer qué clientes no querían recibir campañas publicitarias y que por lo tanto no eran susceptibles de adquirir el bien o servicio ofrecido. El órgano que la gestiona es la Asociación Española de Economía Digital (Adigital), una entidad privada sin ánimo de lucro conformada por las propias empresas usuarias de los datos personales y que además cuenta con el visto bueno de la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD).

El director general de Adigital, José Luis Zimmermann, reconoce que en los primeros coletazos de este programa, entorno a 1994, las personas inscritas no eran muchas.

El cambio de paradigma en la sociedad, celosa de su intimidad y de sus datos personales, la entrada en vigor de la nueva normativa de la protección de datos y el impacto que tuvo el nacimiento de la misma en los medios de comunicación de masas, condujeron a que la Lista Robinson doblasen la cantidad de usuarios en los últimos años. «Concretamente, en los dos últimos años se inscribieron el 50% de las personas que tenemos en la actualidad».

Este servicio sirve para «ejercer el derecho de oposición. Es decir, desempeñar el derecho personal de que los datos no sean utilizados con fines comerciales por parte de las empresas con las que el sujeto no tiene relación –siempre y cuando la empresa no tenga el consentimiento expreso de la persona para utilizar sus datos ya que entonces el derecho de consentimiento prevalece–», dice Zimmermann.

El derecho de oposición que el ciudadano puede ejercer, acorde con la nueva normativa que entró en vigor en diciembre del 2018, contempla la comunicación publicitaria a través de cuatro canales: correo postal, correo electrónico, sms o mms y llamadas telefónicas.

El director general de Adigital explica que pertenecer a la Lista Robinson es un servicio totalmente gratuito para el ciudadano y la única manera de ser un usuario más en la base de datos de esta prestación es registrarse en la página web de la entidad. «Los ciudadanos, al igual que las empresas, deben darse de alta en el servicio, registrarse y elegir cuáles son los canales por lo que no desea recibir publicidad o comunicaciones comerciales».

Actualmente, el canal de las llamadas telefónicas es que el más usuarios registrados recoge seguido del correo electrónico. Sin embargo, el canal por el cuál se creo este servicio en sus inicios fue el correo postal el cual apenas cuenta con particulares o empresas inscritas porque «a día de hoy la publicidad por correo ordinario es mucho menos invasiva», dice Zimmermann.

Uno de los canales por el cual la sociedad moderna recibe más estímulos publicitarios son las plataformas sociales. No obstante, este canal no está incluido dentro de las vías contempladas por la Lista Robinson. En palabras del director general «al activar estas redes sociales ya estás consintiendo que tus datos sean utilizados».

El servicio ofrecido por Adigital evoluciona al son de la Ley de Protección de Datos por lo que «si la normativa incluye este canal, la Lista Robinson también lo hará» aunque hasta la fecha sea contradictorio porque los propios usuarios dan su consentimiento al crear sus perfiles.

AspeCtos legales

La Lista Robinson es el único fichero de exclusión sectorial de publicidad que existe actualmente en España. Adigital no está obligada a notificar a las empresas sobre los usuarios que se cobijan bajo el derecho a oposición, pero las entidades sí están obligadas a consultar los ficheros de la Lista Robinson previamente a mandar su comunicación comercial y, además deben eliminar a los ciudadanos registrados en este servicio de los ficheros de las organizaciones con ánimo de lucro para no enviarles más publicidad.

En palabras de Zimmermann, «legalmente, con la normativa en vigor vinculada al reglamento de la ley de protección de datos, sí aparece una cierta obligación a consultar los ficheros de exclusión sectorial».

Según Emilio Suárez, legal product manager de Adigital, las empresas que no respeten el derecho de oposición y continúen poniéndose en contacto con los usuarios para enviarles comunicaciones publicitarias no deseadas pueden ser sancionadas administrativamente.

«Salvo que la empresa tenga alguna causa de legitimación para esa llamada, como el consentimiento del usuario en algún momento, antes de realizar la comunicación debe asegurarse de que el usuario no se encuentra dentro de sistema de exclusión publicitaria», informa Suárez.

La consecuencia en el hipotético caso de realizar la llamada sería «una sanción administrativa por el complemento del artículo 23.4 de la ley orgánica de protección de datos (LOPD). También se podría ir a Tribunal, pero lo habitual es que la Administración sea quien ponga la sanción», asegura el legal product manager.

La cuantía de la multa no es fija, pero acorde a la nueva normativa de protección de datos la sanción podría llegar hasta «los 20 millones de euros un 4% de la facturación mundial del año anterior». «Cuando un ciudadano informa de que sigue recibiendo llamadas de una empresa, la agencia abre un expediente para investigar qué es lo que está sucediendo», afirma Suárez.

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