Diario de León

Publicado por
León

Creado:

Actualizado:

doménico chiappe | madrid

Atraído desde joven por las matemáticas y la ciencia ficción de Isaac Asimov, el físico Juan Ignacio Cirac se convirtió en el pionero de la revolucionaria computación cuántica cuando en 1994 publicó un artículo donde proponía la teoría de construir unos ordenadores más potentes que cualquiera del momento con el uso de iones, es decir con átomos con carga eléctrica. «A principios de los noventa se veía que algunos aspectos extraordinarios de la física cuántica podían tener otras utilidades», recuerda Cirac. «Era un mundo sin explorar, prácticamente salvaje».

Hasta entonces, las computadoras cuánticas eran una entelequia que nadie sabía cómo construir. «Era un artículo de ideas, sobre cómo hacer que los iones procesen información», dice Cirac, que dirige la División Teórica del Instituto Max-Planck de Optica Cuántica. Hasta que los experimentos de unos investigadores norteamericanos demostraron que las predicciones de Cirac eran correctas. Entonces se abrió un enorme campo en el que se han volcado tanto empresas privadas como IBM y Google, como institutos de investigación y universidades, para explorar su construcción y sus posibles aplicaciones.

Sin embargo, así como nadie podía imaginar que existiría internet cuando se presentó el primer ordenador, tampoco ahora se avizora qué creación saldrá del potencial de cálculo de estas máquinas, cuando estén listas. «Confiamos que se harán cosas que hoy son inimaginables», asegura Cirac, minutos antes de una conferencia dictada en la Fundación Ramón Areces. «Será una revolución tecnológica, pero es imposible predecir cuáles serán las aplicaciones más importantes de lo que vamos descubriendo».

Respecto a la situación actual de los ordenadores cuánticos, señala que «existen, hay prototipos. Los he visto y los hemos tenido en nuestros laboratorios. Pero no hacen cálculos que no hagan también los súper ordenadores. La pelea es que demuestren hacer algo extraordinario. Está a punto de ocurrir. Parece que Google lo ha logrado, aunque aún deben verificarlo. Es un primer paso. Pero lo que queremos es que hagan cosas interesantes y para eso se requiere construir un ordenador cuántico mucho más grande».

Los actuales prototipos son de dos clases. Uno basado en iones atrapados, y otro en superconductores. «Tienen la pinta de los ordenadores iniciales de hace 60 años, son mamotretos enormes que necesitan condiciones muy especiales. Se debe invertir un gran esfuerzo tecnológico para minimizar los componentes, conectarlos mejor, que no generen tanto calor. Sabemos muy bien como funcionan, pero a la hora de ponerlos en práctica faltan tecnologías que se están desarrollando».

Respecto a sus funciones, señala que los ordenadores cuánticos sólo hacen cálculos. «Cálculos inmensos que resolverán de forma acelerada problemas de optimización. Se aplicará en reacciones químicas, nuevos fármacos, diseño de materiales con propiedades especiales, cálculos de ciencia, estudios del universo. Pero las más importantes están por descubrir».

La gran potencia que tienen se basa en que usan «unas leyes de la naturaleza distintas a la de los ordenadores usuales. De pequeños nos enseñaban a multiplicar con ábacos. Se basaba en las leyes de la mecánica. Movíamos piezas y no llegábamos muy lejos. Al cambiar por otras leyes de la físico, como las del electromagnetismo, se crearon circuitos y transistores. Los ordenadores son mucho más potentes que los ábacos. Pues las leyes de los ordenadores cuánticos se basan en la física cuántica. Se utiliza el comportamiento de las partículas, que es muy raro, para potenciar su cálculo».

tracking