«Nueve expertos vigilamos las radiaciones de los equipos a diario»

carmen Tapia
LEÓN
El Consejo de Ministros aprobó en octubre el real decreto para establecer nuevas reglas, garantías y requisitos de protección de pacientes y profesionales ante la exposición a radiaciones médicas ionizantes. El Hospital de León espera el desarrollo de la normativa para adaptar la tecnología. La jefa del Servicio de Radiofísica y Protección Radiológica, María Jesús Cesteros, aguarda la decisión de Sacyl, que unificará los criterios en Castilla y León.
—¿Qué formación tiene?
—Estudie Físicas. Después hice una especialidad médica que se llama Radiofísica Hospitalaria, a la que se accede con oun examen tipo MIR especial de Física.
—¿Cuántos trabajan en el servicio?
—Ahora somos seis radiofísicos y tres técnicos de apoyo.
—¿Cómo es el día a día en el Hospital?
—Vigilamos que la aplicación de las radiaciones en el Hospital —servicio de Radioterapia, Radiodiagnóstico, Medicina Nuclear y laboratorio RIA— sea segura para todos los pacientes como para los trabajadores y el público. Controlamos los dos equipos de radioterapia (aceleradores lineales) y los de radiodiagnóstico. En Radioterapia hay que hacer más cálculos y más precisos porque las dosis son más altas.
—¿Cómo hacen esos control?
—Las máquinas de tratamiento de radioterapia tienen una vigilancia diaria. Se miden distintos parámetros. Hay medidas diarias, mensuales, semanales. Antes de poner en funcionamiento la máquina hay que hacer un montón de medidas. Mediante unos ordenadores especiales, los planificadores, se modela matemáticamente la radiación que sale de la máquina para después poder calcular de forma individual la dosis que recibe cada paciente. El médico da instrucciones de la dosis que tiene que recibir el tumor y los órganos que hay que proteger y nosotros hacemos ese cálculo diario. Ese es el día a día de la mitad de los físicos que hay en el servicio. El cálculo suele durar varios días y hacemos una media de 20 a la semana, pero al día se está trabajando con varios pacientes.
—¿Cómo es el proceso?
—El médico nos envía el TAC y con un formulario en el que nos dice el tratamiento que quiere. Se trabaja sobre las imágenes de TAC. Los técnicos dosimetristas hacen un primer cálculo, luego lo ve el físico y otra vez el médico para que todo coincida con lo planificado. En estos tratamientos complejos se modifican de forma dinámica muchos parámetros.
—Desde que el médico decide dar un tratamiento hasta que lo recibe ¿cuánto tarda y cuántas personas intervienen en esa programación?
—Desde que nos llega la orden a nosotros y dependiendo de la complejidad podemos tardar cinco días, pero algunos se sacan en el momento. Con cada paciente trabajan un técnico y un radiofísico, además del médico.
—El control es muy minucioso
—Claro. Hay que calcular muy bien porque en el caso de los aceleradores lineales cuánto mayor sea la dosis que des más posibilidades hay de que se cure el tumor. El límite está siempre en la dosis que recibe el tejido sano y se necesita un cálculo muy exacto. En radiodiagnóstico lo que se pretende es lo contrario, dar la mínima dosis. Hoy no se puede hacer un cálculo individual, se hacen estimaciones. En radiodiagóstico los equipos se revisan anualmente. Normalmente los equipos tienen un dispositivo que ajusta de forma automática la dosis de radiación necesaria para obtener una buena imagen, de manera similar a una cámara de fotos. La nueva directiva exige que esas exposiciones a la radiación para el diagnóstico las tiene que justificar tanto el médico que lo pide como el radiólogo.
—La normativa entró en vigor en el año 2018.
—La directiva debería haberse traspuesto a la legislación española en 2018, pero todavía hay normativas que se están desarrollando. Hasta ahora hay dos normativas dirigidas a los pacientes y otras a la protección de trabajadores. Ahora se han modificado las que justifican las exposiciones a los pacientes. A los radiofísicos nos detalla las funciones. Para los pacientes se exige una mayor justificación, que siempre ha estado, pero ahora figura en un programa. Antes sólo hacían responsable de la justificación al radiólogo, ahora también al médico que lo pide.
—¿Eso quiere decir que tiene que estar muy justificada la causa que motiva esa petición?
—Si. Siempre lo ha estado, pero nunca con tanto detalle, e implica al médico. La normativa de antes tenía cinco folios y ahora son 18..Se dice casi lo mismo y se concreta más.
—¿Hay alguien que pueda decir que no está justificada esa prueba?
—Si, puede que se la pueda denegar el radiólogo si no está justificada. Antes también, aunque ahora pone que tiene que ser responsable también el médico.
—Una de las cosas que dice la normativa es que hay que contar las radiaciones que recibe el paciente y ponerlas en su historia clínica
—No tenemos medios para hacerlo todavía. Se hace en casos especiales, como mujeres embarazadas o en algunos pacientes concretos, niños, porque quiere el médico tener esa información.
—¿Para la aplicación de la normativa hay que adaptar los equipos?
—Los equipos tienen que tener un dispositivo tecnológico que registre no la dosis, que es más complicado, pero si parámetros que nos permitan a lo físicos calcular las dosis que ha recibido el paciente.
—¿Eso se puede hacer ya?
—Con los medios que tenemos no podemos llegar a todos los pacientes. Hay equipos antiguos que no dejan grabados los parámetros para hacer esa exposición. Tienes la imagen, que queda grabada y archivada, pero nada que nos permita calcular la dosis. A menos que quien haya hecho esa prueba la haya apuntado en algún sitio.
—¿Ahora mismo cuántos equipos hay que ya podrían contar las radiaciones?
—La mayoría de los equipos pueden registrar los parámetros que exige la normativa. Los equipos antiguos, instalados antes de febrero de 2018 están exentos. El problema es que no se puede acceder fácilmente a esos datos, hay que hacerlo de forma manual. La normativa es más exigente en los equipos que utilizan radiación, como el TAC.
—Hay comunidades como el País Vasco que ya están adaptando sus equipos a la normativa europea ¿cómo se va a hacer en el Hospital?
—La idea es que desde Sacyl facilite herramientas para todos los hospitales de la Comunidad. Ahora hay equipos digitales que graban los datos que permitirían hacer una estimación de la dosis y de hecho nosotros lo hacemos cuando revisamos los equipos, pero hay que buscarlos manualmente. Eso resulta poco efectivo. Lo que se recomienda es que la dosis que se da al paciente se optimice y se revise la optimización. En radioterapia no hay límite, tiene que recibir la que manda el médico y necesite el pacientes para curar el tumor. En rayos la dosis tiene que ser la mínima para obtener una imagen de calidad.
—¿Cómo se va a hacer para que conste en la historia clínica de los pacientes, como dice la normativa? ¿se puede o no se puede hacer?
—Se puede con una herramienta tecnológica que extraiga esos datos. Hay distintas casas comerciales que han desarrollado estos programas que permite a los físicos extraer esa información y hacer estadísticas, pero en general no por pacientes. Lo que dice la normativa es que el paciente tiene que tener datos referentes a la radiación que ha recibido. Ahora hay mucha discusión sobre esto. Ni siquiera nosotros estamos de acuerdo sobre lo que tiene que ir en el historial. Lo que hay ahora en la normativa europea son datos relativos a la exposición, pero queda por definir qué datos exactos. La historia clínica es digital pero no siempre constan las radiaciones porque falta esa herramienta tecnológica.
—¿Falta mucho para su implantación?
—Nosotros sí hemos dado instrucciones a la gerencia del Hospital. Se necesita no sólo equipamiento, también hace falta personas para controlar. No vale sólo con poner un programa, hay que verificarlo. Los responsables de validar la dosis somos los radiofísicos.
—¿Qué necesita el Hospital para ponerse al día con la normativa?
—Herramienta tecnológica y más personal. Ahora ya falta personal. Debería haber ocho físicos y ocho técnicos. La labor asistencial de los pacientes lleva mucho tiempo. Hacemos pocos cursos de formación porque no tenemos tiempo y esa es también una de las novedades de la nueva normativa.
—¿Y para el paciente?
—Hay mucha discusión todavía con eso. Hay que informar. El famoso carné radiológico del que tanto se habla la normativa no deja claro que tenga que existir. Cada uno interpreta las normativa de una manera. Los comerciales han dicho enseguida que hay que reflejar la dosis y que se necesita un programa para que el paciente lo sepa, y eso no está claro.
—¿Y cuándo estará claro? Ya es de obligado cumplimento
—En general, los textos legales no siempre son claros y admiten interpretaciones. Actualmente las sociedades científicas están estudianto la interpretación de la normatica y todavía quedan textos por modificar. Éste es el de uso de radiaciones ionizantes, pero saldrán otros de control de calidad en radioterapia y medicina nuclear y de protección de trabajadores. En una lectura rápida lo que dice es que hay que calcular la dosis en casos especiales como las que impliquen altas dosis al paciente, como los TAC o radiología intervencionista, medicina nuclear y radioterapia. Pero no dice cómo. Se puede calcular la dosis a mano, pero eso no interesa porque el volumen de pacientes es muy grande. Lo importante es ver que la dosis utilizada en los distintos procedimientos está optimizada. Se necesitan recoger muchos datos y analizarlos estadísticamente. Si por ejemplo se compara la dosis promedio que reciben los pacientes en dos escáneres distintos y son muy diferentes habrá que analizar cuán es la causa. Hay programas que recogen todos esos datos.
—¿Es cierto que son peligrosas las radiaciones de las mamografías y hay que protegerse el tiroides?
—Es un bulo que perjudica mucho. La Sociedad de Radiología ha tenido que sacar un cartel. No sólo no es necesario protegerse sino que puede ser perjudicial. El paciente tiene que pensar que cuando se hace una prueba radiológica cualquiera la radiación que recibe está optimizada. El equipo está preparado para hacer la imagen dónde se necesita. En una mamografía la dosis que recibe el tiroides es insignificante porque queda fuera del campo de radiación. Si se utiliza un protector puede salir de forma accidental en la imagen, tapando zonas de la mama, como la axila, e impidiendo ver si había alguna lesión. Si el protector sale en la imagen el equipo detectará que hay algo que atenúa mucho la radiación y ajustará una dosis mayor para compensarlo. Por todo esto no está recomendado el protector de tiroides.
—¿Hacerse muchas radiografías puede provocar cáncer?
—Es uno de los efectos de la radiación, por eso hay que justificarla. Nadie tiene que pensar que por por el hecho de que le hayan hecho muchas radiografías no le pueden hacer una última, siempre que estén justificadas hay que hacerlas, dan mucha información para detectar, ver la evolución de una enfermedad o implementar un tratamiento.
—¿Las corrientes electromagnéticas son perjudiciales?
—Los rayos X son un tipo de ondas electromagnéticas que pueden causar daño si no se usan de forma adecuada. Decimos que son ionizantes porque su efecto es la ionación de los átomos, que es lo que causará daños. Hay ondas electromagnéticas, como la luz o las de telefonía móvil que no está demostrado que sean perjudiciales.