Diario de León
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Un estado de miedo único» que la sociedad moderna nunca experimentó antes. Así describe la prestigiosa socióloga y escritora israelí Eva Illouz, experta en emociones, los efectos de la crisis mundial del coronavirus, que nos han llevado a una situación inaudita que trastoca nuestra realidad cotidiana y supone «una inversión de todo lo que conocíamos».

Confinada en su domicilio de Jerusalén, Illouz (Fez, 1961), profesora franco-israelí de la Universidad Hebrea y autora de una prolífica bibliografía centrada en los efectos del capitalismo en los sentimientos, la cultura, el arte y la sociedad, apunta que el confinamiento que vivimos, de dimensiones jamás vistas, impacta de forma abrupta en todos los aspectos de nuestra vida, pone en jaque «la idea de lo que significa estar juntos» y supone un desafío a nuestro concepto de solidaridad.

Si se prolonga y no se encuentra una cura rápidamente, la pandemia podría generar un trauma generacional y los gobiernos de Occidente pueden tener difícil mantener su legitimidad si se extiende un malestar generalizado por una crisis económica profunda, advierte a Efe, antes de añadir que «la estructura de la desigualdad no puede continuar».

Illouz ha investigado sobre la sociología del capitalismo, el efecto del consumismo y los medios de comunicación de masas en patrones emocionales o el significado moral de la Modernidad, entre otros temas.

«Creo que nos desarrollamos como productores económicos y consumidores. Estos eran los principales núcleos invisibles de nuestra identidad. Todo este sistema no ha colapsado, exactamente, sino que se ha puesto en suspenso. Ahora mismo, más que una nueva realidad, se trata de una inversión de todo lo que conocíamos, de lo que significa ser productor y consumidor, una inversión de quién es socialmente útil y socialmente inútil. Eres mucho más importante trabajando en un supermercado que siendo una estrella de cine», asegura.

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