Una niña llena de curiosidad

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alfonso garcía
Eva (doce años) no tenía claro lo que quería ser de mayor». Porque quería ser muchas cosas, según soplasen los vientos. Al final de esta historia, es otra actitud la que queda clara: «Como dice Ray —son palabras del robot Pinocho a Eva— no es qué quieres ser, sino quién quieres ser». Y todo a raíz del encuentro de la niña con el anciano Ray, un verdadero sabio algo chiflado. Se encontraron en una Multidiversidad a Medida, el centro, sin duda, de todos los acontecimientos. Acompañado el sabio de una figura de Pinocho, habló a Eva de asuntos muy diversos: tiempo, espacio, personajes, historia… En la reivindicación y amor por los libros, Las aventuras de Pinocho es buena referencia. Pero no anticiparé desenlaces.
Solo advertir que el investigador privado Florencio Flores pone en guardia a Eva: «Sé tu nombre porque te he visto con Ray y he hecho algunas averiguaciones. Y lo que quiero es, en primer lugar, advertirte de que podrías estar en peligro, y, en segundo lugar, pedirte que me ayudes a proteger a Ray», un «científico bastante conocido». Proteger de qué, por qué. ¿Acaso las «máquinas inteligentes» nos están permitiendo entrar en una «nueva era»? Imaginación y ciencia. De sorpresa en sorpresa, sorprendentes. Conocerse a uno mismo y conocer el mundo en que vivimos son retos permanentes si se plantean con inteligencia, como es el caso, siempre con imaginación y con la calidad literaria de que hace gala Frabetti. Prosa clara, con abundancia de diálogos —una fórmula magistral para saber— en una trama narrativa en que se miden muy bien los tiempos y la progresiva introducción de elementos, lo que provoca mayor tensión e interés.
Una magnífica edición, llamativa, llena de color en páginas, letra e ilustraciones. Estas, abundantes, modernas y simpáticas, añaden una lectura paralela muy agradable.