La Delegación del Gobierno celebra una jornada sobre los efectos para la salud de las drogas de síntesis
Los expertos relacionan 140 muertes con el consumo de éxtasis
Desde 1992 se han registrado 140 fallecimientos con presencia de éxtasis y se ha comprobado que 38 de esas muertes estuvieron relacionadas d

Algunas de las pastillas de éxtasis incautadas por la policía en León a un grupo de jóvenes.
De los 140 fallecimientos en los que se detectó presencia de éxtasis, en 102 casos las analíticas comprobaron la existencia en los cuerpos de otras drogas como heroína o cocaína y no es posible determinar la causa directa de la muerte; en varios casos además el fallecimiento estuvo relacionado con un accidente de tráfico y no se sabe si la muerte se produjo antes o después. En la Delegación del Gobierno se celebró ayer una jornada sobre las consecuencias para la salud de las drogas de síntesis donde se presentó el último estudio sobre humanos realizado por el Instituto Nacional para el Abuso de las Drogas (Nida) de Estados Unidos. En él se ha demostrado que tras un periodo de abstinencia de al menos nueve meses el nivel de transmisores de dopamina -que sufren un descenso cuando se consume metanfetaminas (como el éxtasis)- se habían recuperado, pero no así el deterioro de las capacidades motoras y la memoria. Según explicó la doctora, Pilar Sáiz, profesora titular de psicología médica de la facultad de Medicina de la Universidad de Oviedo, se ha comprobado ya que el éxtasis se asocia a trastornos mentales como psicosis, depresión, ataques de pánico o alucinaciones. Un consumo continuado puede provocar importantes alteraciones del sueño, de la memoria, la cognición o la capacidad de planificación, con el consiguiente efecto en el rendimiento laboral y académico. El éxtasis, explicó, daña los neurotrasmisores del sistema nervioso central, por lo que es posible que dentro de unos años «veamos que efectos propios de la vejez aparezcan mucho antes» en personas que han sido consumidoras habituales de esa droga al sufrir «un claro deterioro que no se recupera al dejar de consumir». Saiz alertó de que muchos de los daños que se registran a corto plazo pueden convertirse en «crónicos» y consideró que, como el consumo masivo de éxtasis en España sólo tiene diez años, «no vemos más que la punta del iceberg de las posibles consecuencias». Gonzalo Robles explicó que el consumo de éxtasis se ha estabilizado en el conjunto de la sociedad española, aunque hay indicios que apuntan a un aumento del consumo «experimental» entre los jóvenes de 14 a 18 años. Además, añadió Robles, es necesario acabar con el tópico de que el éxtasis se toma sin acompañar con otras sustancias adictivas, ya que los consumidores de éxtasis sobresalen por su consumo de hachís (93,1 por ciento), alcohol (91,4), tabaco (87,3) y cocaína (53 por ciento).