Más allá del tránsito del Camino de Santiago
Marcado por la Ruta Jacobea, el atractivo del municipio de Valverde de la Virgen tiene un fuerte tirón en las tradiciones y el santuario

Los pendones escoltan una de las celebraciones de San Froilán. MARCIANO PÉREZ
El continuo transcurrir de peregrinos por sus calles, silenciado en los últimos meses por la pandemia, es quizá la faceta más visible del entramado turístico de los pueblos que forman el municipio de Valverde de la Virgen. La Ruta Jacobea marca el paisaje y la actividad de estos pueblos durante todo el año, da vida a muchos de sus negocios y ha sembrado de albergues sus caminos. La atención al peregrino se ha convertido en una seña de identidad del día a día de estas poblaciones, desde donde viajeros llegados de todo el mundo afrontan la última parte de un viaje, personal y espiritual, que tiene su destino en Santiago de Compostela.
Pero no es este ni mucho menos el único atractivo del municipio para el turismo. El Santuario de la Virgen del Camino es siempre una extraordinaria sorpresa para quienes no esperan encontrar a la salida de la capital tan peculiar construcción. Y la romería de San Froilán es uno de los grandes referentes de tradiciones y celebración de la provincia, que atrae a multitud de personas de fuera.
Por lo que se refiere al Camino de Santiago, tiene en esta zona la peculiaridad de que el peregrino puede escoger dos vías para seguir luego camino hacia Villadangos del Páramo. Una vez llegados a La Virgen del Camino, el caminante puede escoger la ruta sur, que sale hacia Fresno del Camino y ahí vuelve a plantear opciones. Una lleva hasta Oncina de la Valdoncina y transcurre en dirección a Villar de Mazarife para abandonar el municipio, otra sale de Fresno hacia Aldea de la Valdoncina pasando por Robledo, en dirección a la Estación de Villadangos.
En cuanto a la ruta norte del Camino a su paso por Valverde, recorre los márgenes de la carretera nacional 120. Entra por La Virgen del Camino y continúa hasta Valverde de la Virgen, desde donde llega a San Miguel del Camino en dirección a Villadangos.
La actividad de la Ruta Jacobea, sobre todo de sus albergues, ha estado en este último año condicionada por las exigencias sanitarias del coronavirus. Espera, como todo, una normalización que permita que los alojamientos que jalonan el Camino en Valverde vuelvan a ser centro de acogida, descanso y atención de miles de peregrinos.
Más allá de la Ruta Jacobea, una de las más multitudinarias romerías de la provincia es la que el 5 de octubre celebra la festividad de San Froilán. Suspendida el año pasado y a la espera de las condiciones que sean necesarias el próximo otoño, esta cita reúne en torno al santuario, y al portón de bronce donde está esculpida la figura del santo, no sólo las celebraciones religiosas sino las gastronómicas y comerciales. Decenas de puestos con los manjares de la provincia, y por supuesto el pulpo, se alternan con propuestas artesanales y del campo. Sobre todo, kilos y kilos de avellanas, que por San Froilán hay que comprar ‘perdones’.
Desde primera hora de la mañana de ese día recorren el camino entre la capital y el santuario una de las concentraciones más importantes de pendones de León, y el lento transcurrir de la marcha de los carros engalanados. Toda una exhibición también de vestimenta regional y cantes y bailes folklóricos que hace de San Froilán una exaltación de las tradiciones leonesas.