El niño que hablaba raro

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alfonso garcía
Está claro que una de las cualidades esenciales de los textos para los primeros lectores (este forma parte de la colección Mis primeros cuentos), seguramente la fundamental, es el equilibrio entre la sencillez del lenguaje y el atractivo de las ilustraciones, que, al margen de su propia belleza, deben estar dotadas de cierto carácter narrativo al menos. Binomio indispensable, que en esta ocasión se cumple con creces.
«No me he portado bien con un niño nuevo», le dijo Daniel a su madre al volver a casa después del primer día de curso. El niño con el que no se ha portado bien hablaba raro. «Martina, la profesora, nos ha dicho que habla raro porque no es de aquí…». Su madre le explica que eso es muy bueno. Y le va dando razones, suponiendo el origen del nuevo alumno, curiosas sin duda, que son, sin embargo, razones que fomentan el conocimiento de forma indirecta.
Las suposiciones se aclaran al día siguiente en la clase de Geografía. Roberto, que así se llama el niño que no es de aquí, señala en el mapa Brasil. De allí es. Respondió a sus compañeros algunas preguntas sobre su país, donde, entre tantas otras cosas, juegan muy bien al fútbol. «Hoy —comenta Daniel a su madre— hemos pasado todo el recreo jugando al fútbol con Roberto». El caso es que se hicieron amigos. El resto se lo puede imaginar cada uno. Lo cierto es que se trata de un cuento sobre lo enriquecedor que es convivir con personas de otros países y culturas.
El libro, muy bien encuadernado en cartoné, contiene un texto breve, naturalmente, con un lenguaje sencillo y bien desarrollado, como corresponde. Abundantes ilustraciones, a doble página muchas, coloristas, esquemáticas, modernas.