El primer vertido del «Prestige» anegó 295 kilómetros de litoral cuya recuperación costará 42 millones
El temporal empuja otras 6.000 toneladas de fuel-oil hacia Galicia
Una estela de fuel-oil de 15,5 kilómetros de largo por 5 de ancho es empujada hacia las costas gallegas por fuertes vientos del noroeste, que

Las predicciones para este jueves anuncian fuerte marejada y mar gruesa, con vientos de componente oeste de fuerza 4-5 en la zona atlántica de Galicia. Ante esta situación, los expertos consideran que será muy difícil controlar la franja de 15,7 kilómetros de largo por 5 kilómetros de ancho en la que aparecen manchas de hasta diez metros de diámetro de fuel. Este nuevo vertido fue descubierto por las tripulaciones del remolcador Alonso de Chaves y de un avión francés de observación que permanecen en la zona del hundimiento del Prestige, a unos 246 kilómetros de Finisterre. El vertido formaría parte de las 6.000 toneladas de carburante que el petrolero perdió antes de partirse en dos e irse a pique. También fueron vistas manchas de entre 2 y 5 metros a unas 60 millas de la costa de Muros y Noya, al igual que otra con restos de carburante a una distancia similar de Finisterre. El Ministerio de Fomento y la Xunta de Galicia han desplegado todos sus esfuerzos en las Rías Altas, mientras que en las Bajas son los propios profesionales los que vigilan por si aparecen restos de fuel-oil. Este es el caso de la Ría de Arosa donde mariscadores y pescadores establecieron un dispositivo control en la costa y desembocadura. Además, los responsables de la cofradía pontevedresa de El Grove denunciaron la presencia de una mancha de 300 metros de diámetro que avanza hacia las Rías Bajas. Los pescadores, una vez más, criticaron la actitud de la Consejería de Pesca y su decisión de no enviar barreras de contención a la zona, razón por la que se establecerán barreras tradicionales formadas por las propias embarcaciones. Y llegó Matas Las consecuencias negativas que este accidente ecológico acarreará a la costa de Galicia tardarán en conocerse con exactitud porque «el final está por ver». Al menos así lo indicó el ministro de Medio Ambiente, Jaume Matas, que, al cumplirse una semana exacta del naufragio del Prestige en la costa de Finisterre, visitó las zonas afectadas. El ministro alegó, para justificar su ausencia durante todos estos días, que desde la Administración central en todo momento «se actúo de forma coordinada y diligente ante esta situación grave». Matas explicó que se están tramitando las ayudas para hacer frente a los primeros daños que estimó, inicialmente, en 42 millones de euros y añadió que serán necesarios, como mínimo, seis meses para garantizar una limpieza casi total de las zonas afectadas por el vertido. En total, la marea negra afectó a 295 kilómetros de costa, con 90 playas, de ellas cuarenta muy dañadas y de difícil y costosa recuperación.