El carcelero de Angels Feliu detalla el rapto y el cautiverio en el zulo
Comas confiesa y se presenta como víctima de los secuestradores de Olot

Sebastiá Comas Iñaki, el «carcelero» de Maria Angels Feliu durante su cautiverio, es el único de los ocho acusados por este caso que lo ha confesado todo en el juicio que se celebra en la Audiencia de Gerona, pero también se ha presentado como otra «víctima» del secuestro. Comas detalló el secuestro y ha implicado al presunto cabecilla del grupo, Ramón Ullastre, al que ha atribuido toda la culpa de los hechos y ha asegurado que al liberar a la farmacéutica «le di la vida». «Iñaki» ha explicando que Ullastre le llamó el 20 de noviembre de 1992 para que acudiera a su casa y que cuando llegó le enseño un bulto en el maletero de su coche del que se oían unos gemidos de mujer y pensó que la había atropellado. Cuando le pidió que le ayudase a trasladar a María Angels Feliu al zulo, él se dio cuenta de que «me había traicionado, me había metido en un secuestro que no busqué, me había dado la puñalada por la espalda». Comas ha asegurado que no conocía la casa de Ullastre ni el sótano, ni el zulo, que lo ha descrito como un habitáculo pequeño, inseguro y húmedo y que corría el riesgo de hundimiento. Según su declaración, Ullastre le aseguró que el secuestro sería «cosa de 3 o 4 días» y que recibiría a cambio entre 6 y 10 millones aunque que «no necesitaba ese dinero negro».