Diario de León

La barbarie de las mujeres consuelo

l Keum Suk relata en ‘Hierba’ las violaciones del ejército japonés en la Segunda Guerra Mundial

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León

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pilar martín

Durante la II Guerra Mundial el ejército japonés creó el eufemismo «mujeres de consuelo», una manera de camuflar los abusos sexuales contra jóvenes coreanas a las que forzaban a satisfacer sus necesidades sexuales. Un drama que aún resuena en la cabeza de las pocas supervivientes y que relata Keum Suk en el cómic Hierba. Aunque no conoce el número exacto de las mujeres coreanas que fueron sometidas a esta barbarie, en Corea del Sur en la actualidad Keum Suk, según cuenta en una rueda de prensa virtual, cree que ya no quedan más de 10, todas ellas alojadas en la llamada «Casa de Compartir», un lugar creado ad hoc para estas víctimas de esclavitud sexual. «Cuando comencé esta obra en 2014 había 60 supervivientes, y muchas de las señoras que conocí ahí ya fallecieron. Cuando hice las entrevistas cada una tenía su propia habitación y se reunían en el salón para charlar, y en el segundo piso había un comedor donde se reunían para comer. En esa época había muchos estudiantes y activistas que las visitaban para escuchar sus testimonios y algunas victimas contaban sus experiencias aunque fueran dolorosas», recuerda. Y fue ahí donde conoció a la señora Lee Ok-Sun, esta «mujer de consuelo» convertida en la protagonista de Hierba (Reservoir Books): «me contó su historia, ella fue una chica en una sociedad bajo el dominio japonés, era de una familia pobre y patriarcal. Quiso ir al colegio y no lo consiguió, y luego la llevaron a la Casa de Consuelo». Un lugar al que llegó con 16 años y del que salió casi con 20, tres años sumida en un infierno en el que, según muestra de manera delicada la autora ganadora de un Premio Harvey, la llevó incluso a pensar en el suicidio, pero no lo hizo porque «no sabía cómo». Pero más allá de escuchar un relato triste y lastimero, lo que Keum Suk recibió fueron fue palabras llenas de optimismo de una mujer alegre y vitalista. «Yo me quejaba de mi vida, y hablar con ella fue precioso, y por eso quería transmitir ese mensaje a los jóvenes de hoy. No solo me contó las cosas dolorosa, ella es optimista y con sentido del humor, me bromeaba mucho y después de la entrevista con ella siempre tenía una energía positiva al volver a mi casa», reconoce esta autora que con Hierba ha querido homenajear a todas las víctimas de crímenes sexuales del mundo. A través de las cuatro estaciones del año, el cómic transita por la vida de la señora Ok-Sun, desde que vive tranquilamente con su familia, hasta que es raptada por el ejercito japonés y arranca una etapa en la que es violada siendo niña, en la que le baja la regla y se «hace mujer», de las amistades que fraguó en esa Casa de Consuelo, de su primer amor, y de cómo se casa y tiene un hijo. Hasta nuestros días. «Antes de emprender esta obra hice una lista de las cosas que tenía que hacer, y una de esas era no meterme en las emociones y mantener la voz serena, trabajé durante mucho tiempo y me concentré sobre todo en el invierno. Sí que pasé algunos días difíciles emocionalmente, pero logré mantener una cierta distancia», reconoce.

Pero en Hierba no hay escenas evidentes, sino bellas metáforas volcadas a la viñeta en blanco y negro porque para la autora su máxima era «renunciar a la violencia visual» para no dañar a las víctimas. «Decidí sustituir las escenas de violencia con la naturaleza, quería retratar el cambio de las cuatro estaciones, el cielo, las estrellas, las nubes y el viento, que la naturaleza hablara en vez de describir la violencia tal cual», asegura. Con un discurso crítico frente a Japón, Keum Suk relata con cierta tristeza que en 2015 hubo un pacto entre Corea del Sur y Japón para indemnizar económicamente a estas víctimas.

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