Nuevos brotes de agua con gas en Granátula
Los expertos estudian este nuevo chorro relacionado con

El nuevo chorro aparecido en la provincia de Ciudad Real. BELDAD
El Grupo de Investigación Geomorfología, Territorio y Paisajes en Regiones Volcánicas (Geovol) está estudiando un nuevo chorro de gas y agua relacionado con el fenómeno vulcanológico de la provincia de Ciudad Real, localizado entre Pozuelo de Calatrava y Aldea del Rey, cerca del río Jabalón.
Según el director del grupo Geovol, que pertenece a la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM), Rafael Gosálvez Rey, vecinos de Granátula de Calatrava comunicaron hace unos días la existencia de un nuevo chorro de gas y agua cuyo origen se encuentra en la apertura de un sondeo con fines agrarios en el término municipal de Valenzuela de Calatrava.
En una primera visita, el domingo, se localizó el chorro y se comprobó que se trataba de una salida muy cuantiosa de agua y dióxido de carbono a través de un pozo perforado con fines de riego.
Esta salida de gas carbónico y agua había generado una serie de cárcavas en el terreno que dirigían el agua hacia la llanura de inundación del río Jabalón, generando un encharcamiento de casi media hectárea de superficie y unos pocos centímetros de profundidad.
Según el también profesor de Geografía Física de la UCLM, el agua presentaba, en boca, una alta concentración de hierro y gas carbónico, con un sabor que recordaba a las fuentes agrias que salpican todo el centro de la provincia de Ciudad Real.
El lunes se realizó una segunda visita para analizar los gases y las características hidroquímicas del agua expulsada, si bien el agua y el gas habían dejado de salir, debido al comportamiento que se produce en ocasiones en este tipo de surgencias.
Gosálvez Rey ha señalado que los propietarios del terreno han aprovechado este parón para tapar el chorro, pero a pesar de ello se pudo analizar la salida de dióxido de carbono, presentando un valor máximo de 844 ppm (partes por millón), el doble del valor normal en el aire, y de monóxido de carbono con pulsaciones de hasta 300 ppm, doce veces más alta que los valores recomendados por la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos. De manera natural, los gases se liberan de manera tranquila a través de hervideros y fuentes agrias, frecuentes en la zona, pero nunca a través de estos chorros, mal llamados géiseres.