Ratzinger, un papa sin ‘suvenires’
El obispo de Astorga oficiará el sábado una misa de funeral por el papa emérito

Uno de los pocos recuerdos del papa emérito, a la derecha. GONZALO SÁNCHEZ
Las leyes del libre mercado afectan hasta a las cuestiones más sacras y cientos de tiendas hacen el agosto al calor del Vaticano vendiendo recuerdos y minucias con cada evento pontificio. Sin embargo, la muerte de Benedicto XVI pasa sin pena ni gloria por sus estanterías. Es el papa sin suvenires.
Los turistas que vienen a Roma suelen husmear y cargar en estos puestos donde se acumulan todo tipo de baratijas con las efigies de los pontífices: rosarios de presuntos metales, plaquitas, imanes, postales, dedales, vasos y un sinfín de ocurrencias dirigidas a atiborrar el suculento mercado turístico de la capital italiana.
El predilecto sin duda es el santo Juan Pablo II, cuya imagen se imprime —en resoluciones más que cuestionables— en cualquier lado, al igual que Francisco, mientras que el papa que reinó entre ambos, Benedicto XVI, está prácticamente desaparecido en estos negocios.
Ni siquiera su muerte le ha elevado a los plásticos altares del «souvenir», donde su demanda «siempre» fue baja, según comentan los comerciantes.
Aunque los dueños de estas tiendas, siempre pendientes a las fluctuaciones del mercado turístico, se pertrechan ya de cara al funeral del jueves. Pero tampoco mucho, no vaya a sobrar.
«En estos momentos, por como están las cosas, tiene poco o nada de mercado. También estamos en Navidad y las fábricas no han producido objetos, pero tampoco hay una gran demanda de lo poco que ya tenemos», asume Cesare, tras el mostrador de uno de estos puestos desde 1996.
Por su parte, el obispo de Astorga oficiará el sábado una misa de funeral en la Catedral a las 12.00 horas.