Las 739 cámaras instaladas han capturado 863 imágenes inéditas
Como novedad a las técnicas habituales de censo de otros años se ha incorporado en el censo actual el uso sistemático de cámaras-trampa, con la dotación de equipos al personal de campo. El trampeo fotográfico o fototrampeo consiste en la ubicación de cámaras que detectan el movimiento y se activan automáticamente al paso de los animales, obteniendo fotografías y vídeos de la fauna silvestre del lugar. El objetivo último es tratar de obtener evidencias de reproducción de las manadas, es decir, detectar cachorros de lobos, siendo la época preferente para este fin agosto-septiembre (de ahí la necesidad de rastrear antes, en julio).
En el año reproductor 2022 se han instalado cámaras en 739 ubicaciones diferentes de la Comunidad y aunque, lógicamente, no todos los equipos han logrado obtener fotografías o vídeos de lobos, los agentes medioambientales y celadores de medio ambiente han hecho un trabajo verdaderamente exitoso: miles de archivos digitales (fotos y vídeos) de lobos capturados fotográficamente por las cámaras en 2022, sintetizados en 863 registros o pasos de lobos, a veces solitarios a veces en grupo.
Observación
El año pasado se registraron 29 escuchas de aullidos y 328 avistamientos de lobos
Finalmente, están el resto de técnicas habituales como son las estaciones de observación (esperas) y las estaciones de escucha (aullidos), aplicadas con otros criterios. Sin aplicar el método de manera sistemática en toda la comunidad, el año pasado se registraron 29 escuchas de aullidos y 328 avistamientos de lobos, tanto vistos por los propios de los agentes como información fiable recabada por ellos.
Toda la información ha sido grabada por 620 agentes medioambientales y celadores de medio ambiente, a los que hay que sumar los técnicos de la Sección de Espacios Naturales, Flora y Fauna de cada provincia y, técnicos de otras secciones involucrados.