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León

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Las voces de los expertos piden ir más allá. «Debemos cambiar nuestro modelo de gestión», añade Olcina. «Tenemos un presupuesto de agua limitado y hay que saberlo gestionar bien», responde Cabrera. «Es como los Presupuestos Generales del Estado, todos tenemos claro que si no tenemos dinero, no podemos gastar más», señala.

Los últimos datos del Ministerio de Transición Ecológica del año 2021 lo remarcan: de cada 100 litros, 80 son destinados a la agricultura, al regadío. Para abastecimiento, para ducharse o beber, el 15%. La industria se llevó un 3%. «Quizá tenemos que pensar que no hay agua para todos los usos que tenemos actualmente», plantea Cabrera. El Centro de Estudios Hidrográficos del Cedex (2017) estima que los recursos hídricos disponibles en las diferentes cuencas hidrográficas se reducirán entre un 3% y un 7% de aquí a 2040, y un estudio de WWF traslada una imagen de la Europa de 2050 donde el 17% de la población corre un alto riesgo de escasez hídrica. ?España, junto a Grecia, será uno de los países que tendrán el mayor riesgo de sufrir estrés hídrico. La proyección de la oenegé ecologista es que el 75% de la población tendrá difícil acceso al agua en 2050. «Hay que cambiar el chip», añade Olcina. «Si no hacemos los deberes ahora sufriremos en el futuro y eso pasa por cambiar el esquema nacional de agua». De todo lo que se consume, solo se reutiliza el 10%. La reutilización es ya una herramienta más en la planificación hídrica del país y los más de 400 hectómetros cúbicos al año de agua residual tratada se usan para el riego agrícola, el de parques y jardines o el baldeo de calles. «La tecnología ya permite incluso que nos la bebamos, lo que puede ser una solución a futuro», apunta el catedrático Olcina.

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