Un castigo para todos por los excesos nocturnos de unos pocos

JAVIER FERNÁNDEZ ZARDÓN
En la calle Corregidores, por la mañana, la ciudad exhibía los rastros dejados por quienes creen una gracia generar molestias a todos. No se trata necesariamente de un producto del alcohol. Es más bien una cuestión de falta de educación.