Un aparato como una uña es capaz de vigilar un riñón trasplantado
Un equipo científico ha desarrollado un dispositivo electrónico diminuto, más pequeño que la uña del dedo meñique, que se coloca directamente sobre el riñón trasplantado para controlar de manera continua y en tiempo real la salud del órgano.
Los investigadores de la Universidad Northwestern, en Estados Unidos, probaron el implante ultrafino y blando en ratas y aseguran que puede detectar irregularidades de temperatura asociadas a la inflamación y otras respuestas del organismo que surgen con el rechazo del trasplante; y lo hace antes que otros métodos control actuales.
Una vez descubiertas, alerta al paciente o al médico mediante la transmisión inalámbrica de datos a un teléfono inteligente o una tableta. La descripción de este dispositivo de tan solo 0,3 centímetros de ancho, 0,7 centímetros de largo y 220 micras de grosor, se publica en la revista Science.