Diario de León

León se mueve para poder «calmar» el tráfico

El Ayuntamiento aprovecha los fondos europeos para ejecutar las obras de peatonalización y preferencia peatonal en centro y barrios

La calle Gil y Carrasco está en la fase final de las obras y no se descarta que se peatonalice por completo una vez reurbanizada. RAMIRO

La calle Gil y Carrasco está en la fase final de las obras y no se descarta que se peatonalice por completo una vez reurbanizada. RAMIRO

Álvaro Caballero
León

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Con el auxilio de los fondos Next Generation de la Unión Europea, articuladas dentro del Plan de Recuperación Transformación y Resiliencia, la movilidad se alienta en León. La estrategia del Ayuntamiento de la capital reparte cinco intervenciones en el centro de la ciudad y los barrios para buscar una mejor convivencia de los vehículos con los peatones y, en paralelo, estimular el uso de las bicicletas y el transporte urbano. No habrá almendra central de restricción de circulación, al menos «en principio», como comprometió el alcalde, José Antonio Diez, antes de las elecciones, pero sí que se aumentará el espacio en el que coches perderán protagonismo para privilegiar la ocupación del viario público en favor de los ciudadanos que van a pie.

El paquete más destacado de obras suma 7,3 millones de euros. Dentro de esta factura global, 5 millones de euros vienen con el remite de la UE, después de que las convocatorias abiertas avalaran las propuestas enviadas por los técnicos de la administración municipal. Su objetivo se sintetiza en el enunciado que los encabeza: «calmado del tráfico», un concepto en el que se incluye la reurbanización de las calles, la elevación de la calzada para convertirla en una plataforma única al nivel de las aceras, la colocación de nuevo mobiliario urbano y la restricción de la velocidad a tan sólo 10 kilómetros por hora con preferencia para los peatones.

Las guías marcadas en la redacción han dejado después diferencias en cada uno de los proyectos cuando han empezado a ejecutarse. La mayor variación afecta a la obra abierta para la reurbanización de San Agustín, Alfonso V y Gil y Carrasco, que dispone de un presupuesto de 1.436.328,12 euros. Con las máquinas todavía en funcionamiento, las intervenciones descritas en el plan inicial para adecuar el espacio público no cambian, pero sí que varía el uso final.

Sin que se hiciera referencia de inicio más que a una preferencia peatonal, al final se optará por la peatonalización. Al menos en San Agustín, como confirmó el alcalde, quien justificó la decisión en el consenso logrado por la petición de los comerciantes y los vecinos. Aunque esta misma sintonía, como avanzó el regidor socialista, se buscará también en Alfonso V y Gil y Carrasco en el empeño de peatonalizarlas, como ya están desde el mandato pasado Ordoño II y Alcázar de Toledo y estaban antes incluso, desde la época de gobierno del popular Mario Amilivia, Burgo Nuevo, Juan Lorenzo Segura, el Carmen y Villafranca.

Todas estas vías se encuadran dentro del área de influencia de la almendra central que definieron los técnicos municipal: un espacio que quedaba contenido dentro de la linde que marcan Padre Isla hasta Julio del Campo, plaza de La Inmaculada, Roma, avenida de la Facultad, Lancia, Independencia y Santo Domingo. En todo este espacio se engloba el denominado «primer anillo» de control en el que, junto con las entradas de la ciudad y las rondas, se repartirán un centenar de cámaras de control de tráfico preparadas para multar, aunque «en principio» se ha comprometido que no lo harán, que tienen una factura de 383.288 euros, incluidos en el contrato de 1,9 millones de euros adjudicado para el control de entradas a la zona de bajas emisiones.

La concepción global se centra en otras calles de este entorno. El «calmado del tráfico» cambiará también el aspecto de Ramiro Valbuena, una de las ramas que comunican la circulación desde Padre Isla hasta la plaza de la Inmaculada. Con una partida de 639.467,20 euros, las máquinas se asientan ya en el vial para levantar la calzada y convertirla en una plataforma única en un espacio adoquinado, con nuevo mobiliario. La idea inicial pasa por que tan sólo se aplique la preferencia para los peatones y la limitación de circulación de los vehículos a 10 kilómetros por horas, sin restringir el acceso y dejarlo sólo para residentes y servicios, como en San Agustín u Ordoño II.

El acabado de Ramiro Valbuena se asemejará al que ya se ve en el tramo de Padre Isla que se corresponde con lo que antaño se conoció como avenida 18 de Julio, que cuenta con un presupuesto de 1.181.967,32 euros. En espacio vial, que arranca desde el cruce con Cruz Roja hasta el final de las edificaciones, se ha reurbanizado por completo, pero sin impedir que los vehículos crucen para salir de la ciudad por la carretera de Asturias. Sí que se ha variado el espacio de los aparcamientos en la calle, donde abundaban las dobles filas de manera irregular, y se ha limitado la velocidad para promover la movilidad urbana sostenible que inspira las actuaciones. Aunque el objetivo no ha evitado molestias a los vecinos que el gobierno municipal espera que se aplaquen con la puesta en funcionamiento y el acabado definitivo.

No ha habido tampoco peatonalización completa en José María Fernández. La vía principal del Ejido ha terminado por convertirse de arriba a abajo en un solo carril. Con la arenga de la movilidad urbana sostenible, el PSOE ha abanderado la conversión de la calle que, tan sólo hace 17 años, boicoteó durante el mandato de Mario Amilivia. Entonces, los socialistas abanderaron un movimiento vecinal que obligó a recortar el proyecto original y dejarlo tan sólo en el primer tramo: desde el nacimiento en la desembocadura de Puerta Obispo hasta el cruce con Obispo Almarcha. Ahora, con una cuenta de 312.329,02 euros, se ha dado continuidad al carril único, sin igualar con la altura de las acera como en el resto de calles del plan.

El listad de intervenciones de «calmado del tráfico» para mejorar la movilidad se cierra con otra calle fuera del centro. El Ayuntamiento de León ha aprovechado para acabar con situación anómala que tenía la calle Felipe Sánchez, en el barrio de la La Palomera. La vía, perpendicular a la glorieta del paseo de Quintanilla y Virgen del Camino, estaba urbanizada como calle pero cortada con bloques para que no se pudiera cruzar. Sin uso, más que un fondo de saco para aparcar, los 616.813,67 euros reservados han servido para dar continuidad a las dos zonas verdes y de esparcimiento que había a ambos lados, junto a la iglesia de San Salvador del Nido, con un adoquinado curioso en formas geométricas y el corte definitivo del tráfico.

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