Premio para la asistencia alimentaria a los hijos de mujeres maltratadas

Menores vulnerables. Medio centenar de niños y niñas asisten al año al Centro de Día de Intervención para Menores de la Asociación Simone de Beauvoir, un programa premiado por la Fundación Alimerka.

Actividades para todas las edades J. NOTARIO

León

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Más de cuarenta menores, hijos e hijas de mujeres víctimas de violencia de género se han beneficiado hasta septiembre del apoyo del centro de Día de Intervención para Menores de la Asociación Simone de Beauvoir, al que recurren las madres solas, derivadas de distintos dispositivos sociales, para poder facilitar la conciliación de la vida familiar y laboral y prevenir situación de riesgo de exclusión social y económico de sus hijos e hijas.

El centro acaba de ser reconocido por la Fundación Alimerka con el premio en la modalidad de Asistencia Alimentaria. en los XIV Premios Luis Noé Fernández. Estos galardones también han reconocido a la Fundación Vicente Ferrer, en la categoría de Lucha contra el Hambre y el Grupo de Investigación ‘Nutrición para la vida’ de la Universidad San Pablo CEU.

Al centro asisten en horario de tarde o mañana una media diaria de once menores que meriendan o desayunan, además de realizar las tareas del colegio y participar en distintos talleres y juegos. Los alimentos que se sirven en el centro proceden del Banco de Alimentos o de la cesta de la compra que hace la propia asociación. «El tiempo de permanencia de los menores en el centro depende de las necesidades de las madres», aseguran las profesionales al frente del recurso, en el que coinciden niños y niñas de entre los 3 y los 13 años. «Esa es la mayor dificultad y a la vez la mayor ventaja, porque aprenden a cuidarse entre ellos».

Durante las horas de estancia en el centro, los menores reciben apoyo escolar, participan en talleres de prevención de violencia de género y del cuidado del medio ambiente.

Isabel Álvarez Van Der Feltz, Pilar Robla Fernández, Lucía Martíñez del Caño, Carmen Gutiérrez Gutiérrez y Marga García Rodríguez son las responsables del cuidado y los talleres que se imparten a los menores. especialistas en trabajo y educación social. «Aquí realizan todas las tareas para que cuando lleguen a casa tengan tiempo de calidad para estar con sus madres».

En centro es como un segundo hogar en el que los niños y niñas adquieren también hábitos saludables de alimentación. La mayoría de sus familias recurre al servicio durante años. «Algunos empiezan con nosotras con tres años y salen con 12».

El huerto, la joya

Una de las actividades más gratificantes para los menores es el huerto, un pequeño espacio en el que plantan frutas y verduras. «De ahí hemos sacado tomates y pepinos que los niños y niñas se comen aquí y también se llevan para casa. El patio y el huerto es ecológico lo que da vida al centro». El huerto permite trabajar la relación con el entorno y son los menores los que se encargan de su cuidado, bajo la supervisión del personal y voluntariado

Una de las actividades conjuntas fue la realización un collage en el de junio, un mural participativo de la huerta diseñado y elaborado por la menores del centro bajo la dirección de la artista multidisciplinar Isabel Alonso.

La Fundación Alimerka reconoce «el rigor del trabajo en el área de la alimentación, desde sus diferentes dimensiones, desde la ciencia nutricional hasta la asistencia alimentaria».

Los tres premiados recibirán 15.000 euros cada uno y una obra gráfica de la artista asturiana Helena Toraño. Se suman con ello a un listado de premiados que se está configurando como referente nacional en el campo de la alimentación. De hecho, en la modalidad de Nutrición han sido reconocidos con el Premio Luis Noé Fernández algunos de los grupos e investigadores más destacados por sus decisivas contribuciones al conocimiento sobre dieta y salud.

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El centro recibe subvenciones del Ayuntamiento, La Caixa, el Instituto de la Mujer y la Junta de Castilla y León. «Las subvenciones siempre se nos quedan cortas».