Diario de León

Once León: «Las zonas 10 son un avance para las personas con discapacidad»

La leonesa María Quindós tomó las riendas de la Once en León en marzo, como la directiva más joven de España. Está al frente de un equipo de 190 personas y cuenta con 750 afiliaciones.

RAMIRO

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Ana Gaitero
León

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El mayor peso de la plantilla de la Once en León recae en los puntos de venta. Un total de 175 personas con discapacidad y dos gestores comerciales son el motor de cupones, juegos activos, triplex, cuponazos y sorteos extraordinarios. Son la principal vía de financiación de los programas sociales que, en la provincia leonesa, llegan de forma directa a las 750 personas afiliadas e indirecta a toda la sociedad que se beneficia de sus efectos.

«Es un modelo de servicios sociales único que funciona para facilitar la autonomía y la inclusión de personas con discapacidad visual y ciegas», subraya María Quindós Nistal, la directora provincial. Seis maestros y maestras (tres de la Once y tres de la Junta), un tiflotécnico, una técnica de rehabilitación, trabajadora social, psicóloga, animadora sociocultural, orientador de empleo, coordinadora de voluntariado y tres administrativos completan la plantilla de la Once en León.

Un equipo que itinera por colegios y por la provincia, que llega allí donde una persona con discapacidad visual sobrevenida tiene que entrenarse en las tareas de la vida cotidiana para romper las barreras de la ceguera. «En León tenemos una población envejecida y el envejecimiento es una de las cosas que más afecta a la visión», recalcan.

Más mayores

«Cada año una media de 25 personas se afilian a la Once en León. El envejecimiento es una de las causas de la ceguera»

El circuito de la Once para las personas con discapacidad visual empieza desde la Atención Temprana con casos derivados del centro base o de los hospitales. Actualmente, el equipo docente de seis personas atiende a unos 80 alumnos y alumnas a lo largo y ancho de la provincia. Gozar de la ciudadanía española es uno de los requisitos para poder afiliarse a la Once, también hay programas para personas refugiadas y extranjeras.

Los maestros trabajan con estudiantes hasta los 18 años, en coordinación con familias y centros. La estimulación visual, la adaptación del código de lecto-escritura y del puesto de estudio son sus herramientas para lograr el objetivo: «Que al alumnado le llegue la información de la mejor manera posible para poder estudiar», subrayan María Ángeles Ramos y Manuel Delgado.

Braille (para ciegos totales) o tinta (para personas con resto de visión), son las dos modalidades de esta adaptación en la que muchas veces entra en juego la tecnología para personas ciegas o tiflotecnología (de tiflos, ciego en griego). «Al niño le apoyamos desde temprana edad para que sea autónomo», indican. La visión holística de las necesidades de una persona con baja visión o ceguera es una marca distintiva de la Once que choca con la situación de países como Estados Unidos o Francia, que carecen de los apoyos que se dan en España. «Esto nos posiciona a las personas ciegas en un lugar privilegiado porque si no tienes autonomía caes en la marginalidad», incide María Quindós. El fracaso escolar de las personas con discapacidad visual se cifra en un 4%, sobre el 10% de la población general, son más lectoras que la media y la autonomía es también una puerta de entrada al mercado laboral, para lo que cuentan con ayudas a la adaptación del puesto de trabajo igual que en el estudio. No son pocos los alumnos leoneses que hoy ocupan puestos destacados en la Once, como Óscar Pérez López, actualmente delegado territorial de Cantabria y que fue director de León. Natural de Vega de Espinareda, empezó como estudiante en Fabero.

Éxito educativo

«El fracaso escolar entre las personas ciegas es del 4%, sobre el 10% general, gracias a los apoyos que da la Once»

Luis Miguel Platón es el instructor de tiflotecnología y Braille. Trabaja en la Once desde 1985 y lleva en León 24 años. «Cada vez dependemos menos de las ayudas tiflotécnicas específicas porque se han incorporado herramientas de accesibilidad con las nuevas tecnologías». explica. Su misión es facilitar la comunicación y el acceso a la información de las personas con discapacidad visual y trabaja en el ámbito personal, escolar y laboral. El mundo digital ha supuesto un sustancial avance porque todo lo que antes eran grandes instrumentos ahora se aloja en un smartphone accesible. «El mundo digital tiene limitaciones para las personas mayores y cada vez tenemos más demanda de productos como el teléfono de teclas parlante». Personas que sufren secuelas de ictus también pueden tener dificultades añadidas para manejar las herramientas digitales. «Con cada persona hay que hacer un ajuste a su discapacidad. Van a volver a leer, pero de otra manera distinta», explica. El sistema operativo Windows tiene lector de pantalla y lo que más se utiliza son herramientas como el revisor de pantalla JWS, la ampliación de pantalla con zoom text para las personas con resto visual o aplicaciones para libros digitales que han sustituido a antiguos reproductores de cinta y CD. Cada año, este departamento presta ayuda a 50 personas más apoyos indirectos.

Venta avanzada

«Las TPV han revolucionado el trabajo de vendedor, pero siguen siendo uno más del barrio y a veces psicólogos»

«Cada año, una media de 25 personas se afilian a la Once en León», apunta la directora. Todas pasan y otras que ya están dentro (una media de 80 casos al año) pasan por las manos de Esther Gallego, la técnica de Rehabilitación, otra veterana de la Once en León que cualquiera se ha podido cruzar por la calle mientras sigue los pasos de una persona ciega para supervisar sus necesidades de apoyo en las actividades de la vida diaria. «Lo primero que hacemos en rehabilitación es valorar y recomendar las ayudas técnicas, algo que precisan el 90% de las personas», explica. Después se pasa a la orientación y movilidad, con un entrenamiento en técnicas específicas que no necesariamente son solo el bastón o los perros guía. Los mandos a distancia para activar los semáforos —hay 140 con sonido en León— son un ejemplo. Esther Gallego entra en los domicilios de las personas para el entrenamiento en las actividades cotidianas del hogar como adaptar una vitrocerámica y quitar el miedo a los fogones. «Cada persona tiene unos intereses y necesidades y es muy importante que la familia no bloquee sus posibilidades de autonomía», precisa.

Todas las áreas de apoyo social de la Once se complementan con mejoras en accesibilidad. «Son un avance muy importante para las personas con discapacidad las calles peatonales con plataforma única, las zonas 10 y las franjas guía —para mejorar la orientación de peatones ciegos— que se están poniendo en zonas como El Corte Inglés y la Escuela de Idiomas», explica. Son medidas que se han incorporado gracias a la presencia de la Once en la Comisión Técnica de Accesibilidad del Ayuntamiento de León o el Observatorio de la Accesibilidad en Ponferrada.

El área de juego de la Once también se ha revolucionado con los avances tecnológicos. Aún recuerdan en León los tiempos en que los sorteos eran provinciales, de tres números, y a última hora de la tarde se llenaba el local con los vendedores que regresaban a entregar la recaudación y los cupones sobrantes. «Lo que más ha cambiado es el uso de los TPV; el uso de la tecnología para vender ha incidido en una mayor profesionalización. Cobran con tarjeta y pueden prescribir cualquier producto. Al vendedor le llega a casa desde el centro de producción logística que está en Madrid y tiene el mismo sistema de empaquetado que Amazon», explica Mari Paz Díez, gestora comercial.

Cambio de modelo

«Dependemos menos de las ayudas tiflotécnicas específicas por la accesibilidad de tecnologías»

El vendedor de la Once, con su Terminal de Punto de Venta, es «como una tienda ambulante», pero mantiene su esencia de personaje del barrio «querido y reconocido por la gente», que en no pocas ocasiones tiene que hacer de psicólogo. «Eres uno más del barrio y cuando faltas dos días —el descanso— te echan de menos», corrobora Mariano Tubilla Santiago, vendedor de la Once en la capital desde hace dos años y medio.

Como todos los vendedores, vende 58 sorteos semanales además de los juegos activos más los extraordinarios que caigan, como el de ayer, Once del Once, o el de Santa Lucía, Año Nuevo, San José, Día de la Madre, etc. Hay peñas que encargan sus números periódicamente a la oficina. «Los vendedores ofrecen ilusión y de sus ventas, el 3% de los ingresos brutos van a la fundación», subraya María Quindós. «Mucha gente dice que aunque no le toque el dinero que gasta en el cupón está bien empleado», apostilla el vendedor. Transparencia y progreso son los lemas del juego de la Once, como reflejan los nuevos kioskos que se están instalando en León, algunos de ellos coronados por el Oncelio, como en la plaza de la Inmaculada. Los vendedores también llevan el distintivo de juego responsable en sus chalecos verdes. «Estamos en casi todas las áreas de la sociedad pero aún somos grandes desconocidos», subraya María Quindós Nistal.

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