Diario de León

Carola García, la científica que ha sacado de la cárcel a la "mayor asesina en serie" de Australia

Publicado por
L. Santamarta
León

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El trabajo científico de Carola García de Vinuesa ha sacado de la cárcel a la 'mayor asesina en serie' de la historia de Australia. La Justicia se ha apoyado en la investigación genética   de la española, que participó en León en un congreso sobre inmunología,  para anular las condenas contra la australiana Kathleen Folbigg, que pasó dos décadas en prisión y que llegó a ser considerada "la peor asesina en serie" de su país. El estudio de Carola García planteó dudas sobre la responsabilidad de esta madre en la muerte de sus cuatro bebés entre 1989 y 1999.

El Tribunal de Apelación Penal del estado de Nueva Gales del Sur determinó  en su fallo la existencia de una "duda razonable" que justificaba la "anulación" de las condenas contra Folbigg por tres asesinatos y un homicidio. El caso dio un giro en 2020, cuando un equipo de 27 científicos internacionales, coordinado por la doctora Carola García de Vinuesa y liderado por el danés Michael Toft Overgaard, concluyó que los decesos de los bebés de Folbigg podrían deberse a causas genéticas. 

La investigación, publicada en la revista especializada "Europace", de la Asociación Europea de Cardiología, vincula una mutación genética (CALM2) de dos de los niños, con la muerte súbita cardíaca, así como constató que los niños portaban variantes raras de un gen que mata a roedores por ataques epilépticos.

El caso fue reabierto nuevamente a raíz de una carta enviada en marzo de 2021 a las autoridades australianas por un centenar de científicos, incluidos dos premios Nobel, para solicitar el indulto y la liberación de Folbigg. 

Folbigg- cuya defensa considera pedir una jugosa indemnización- se encontraba en libertad desde junio pasado cuando la gobernadora del estado de Nueva Gales del Sur, Margaret Beazley, firmara su indulto tras conocer las conclusiones de un informe del juez retirado Thomas Bathurst.

En 2003, Carola García vivió a través de los medios de comunicación la demonización de esta madre acusada de asesinar a tres de sus hijos y del homicidio involuntario de la cuarta y condenada a 40 años de prisión. 

En 2018, un abogado joven se puso en contacto con el laboratorio de Vinuesa y empezó lo que sin duda dará para un guion de serie. 

Estas son las claves de este caso que acaparó la atención mundial y que abre la puerta a dar una nueva mirada científica a algunos de los juicios en todo el mundo contra padres acusados de infanticidio:

La muerte de los bebés

Los hijos de Folbigg, Caleb, Patrick, Sarah y Laura, fallecieron entre 1989 y 1999 en Hunter-Newcastle, a unos 120 kilómetros de Sídney, cuando éstos tenían entre 19 días y 18 meses, mientras estaban bajo su cuidado.

Casada en 1987 con Craig Folbigg, todo comenzó cuando Kathleen gritó a su marido la noche del 20 de febrero de 1989 "algo le pasa a mi bebé", al descubrir que su primogénito, Caleb, no respiraba, muriendo 19 días después de nacer.

"Pasó de nuevo", lloró Kathleen Folbigg al pedirle a su marido que regresara a casa cuando su segundo bebé, Patrick, quien ya padecía de daño cerebral, ceguera parcial y ataques epilépticos, murió un 13 de febrero de 1991 a los ocho meses de edad.

En el tercer caso, Folbigg halló a su hija Sarah, de diez meses y medio, azul e inmóvil, muriendo el 30 de agosto de 1993. Seis años más tarde, el 1 de marzo de 1999, su cuarta hija, Laura, fallecía a los 18 meses después de que su madre la pusiera a dormir la siesta.

Inicialmente, los expertos consideraron que Caleb y Sarah fueron víctimas de una muerte súbita y Patrick de un ataque de epilepsia, mientras dejaron como "indeterminadas" las causas del deceso de Laura, lo que abrió la puerta a investigar posibles infanticidios.

El diario incriminador

Las investigaciones penales comenzaron en julio de 1999, poniendo especial atención en el diario de Folbigg. En él escribió: "soy la hija de mi padre", en alusión a su padre biológico, quien mató a puñaladas a la madre de Folbigg en 1969, cuando ella era un bebé de 18 meses, después de que la mujer se fuera de casa.

Folbigg, quien se separó de su marido en el año 2000, escribió en su diario: "Me siento la peor madre del mundo, tengo miedo de que me deje como lo hizo Sarah (su hija). Se que tenía poca paciencia y era cruel con ella a veces y se fue (murió)", o pasajes en las que achacaba que su estrés le hacía "hacer cosas terribles".

Estos textos, que fueron clave en su posterior condena en 2003 por el asesinato de Patrick, Sarah y Laura, así como el homicidio involuntario de Caleb, a 40 años de prisión, aunque en la revisión del caso realizado por el exjuez Bathurst se determinó que las entradas del diario "no eran admisiones fiables de culpabilidad".

Proceso legal

Folbigg, quien siempre ha defendido su inocencia, logró que el Tribunal Penal de Apelaciones le rebajara su condena en 2005 a 30 años, con derecho a pedir la libertad condicional después de 25 años de cárcel.

En 2008, las autoridades australianas ordenaron una investigación no judicial del caso, pero el entonces juez Reg Blanch, a cargo de la revisión, determinó que las evidencias contra la acusada, así como sus diarios, demostraban que Folgbigg había asfixiado intencionalmente a los menores. El "eureka" de la científica española. 

"El tiempo que ha llevado ver el resultado de hoy ha costado mucho a mucha gente", dijo hoy Folbigg- otrora tachada como "la peor asesina en serie" de Australia- al agregar que durante todo este tiempo que pasó en la cárcel "esperaba y rezaba para que algún día pudiera estar aquí con mi nombre limpio".

"El sufrimiento de una mujer inocente puede y debe ser reconocido y convertirse en un importante impulso para mejorar nuestro sistema judicial", declaró la abogada Rhanee Rego en declaraciones a periodistas transmitidas por la cadena pública ABC.

Para Carola García "es una buenísima noticia y un recordatorio de que el sistema judicial necesita escuchar más a la ciencia, y valorar más la aportación de la medicina genómica para entender la causa de muerte súbita y enfermedades raras, antes de culpar a las madres", dijo la científica en un correo electrónico enviado a EFE.

No obstante, expresó que "desgraciadamente, sigue habiendo demasiadas madres acusadas de hacer daño a sus niños, en casos judiciales donde no ha habido un buen escrutinio científico", según el mensaje enviado desde Londres, donde trabaja en el Instituto Francis Crick.

Los comentarios de García de Vinuesa se dan horas después de que el Tribunal de Apelación del estado australiano de Nueva Gales del Sur anulara las condenas que pesaban contra Folbigg por considerar que existen "dudas razonables" sobre su culpabilidad y ordenara su absolución.

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