El cultivo de azafrán muere poco a poco en España
El cultivo de azafrán está amenazado de muerte. La cosecha de este año en Castilla-La Mancha, que es prácticamente la única comunidad productora de esta especia en España, ha sido de 280,81 kilos, lo que representa la producción más baja de los últimos once años. La producción se ha reducido un 40,24% con respecto a la cosecha del año pasado y un 49,12% respecto a la media de producción del periodo 2013-2022. Por si esto fuera poco, el rendimiento por hectárea ha caído a la mitad con respecto a la media de los últimos diez años: este año ha sido de 3 kilos por hectárea.
Las causas de que este cultivo pueda desaparecer de España en pocos años son varias. Según Valentina Cabra, presidenta de la Fundación de Consejo Regulador de la Denominación de Origen Azafrán de La Mancha, «la situación es grave y se debe a la escasa mecanización del sector, lo que dificulta el relevo generacional, y a la mala sanidad vegetal de los cormos, a lo que hay que sumar el cambio climático». Debido a esta bajada de la producción, las empresas que se dedican a la comercialización del azafrán se han visto obligadas a grandes pedidos, algunos de Estados Unidos, porque no pueden garantizar el suministro de la especia a lo largo del año.
El azafrán español vive una encrucijada y cada vez son menos los agricultores interesados en su cultivo —se cosecha a mano y hace falta extraer los estigmas de más de 200.000 flores para conseguir un kilo— aunque su rentabilidad es muy alta ya que el kilo puede pagarse a 6.000 euros. De hecho, la superficie cultivada ha pasado de las 105 hectáreas de 2022 a 93,2 de este año. Además, sólo 173 de los 250 productores inscritos en el Consejo Regulador de la Denominación de Origen Azafrán de La Mancha han formado parte del proceso de inspección que permitirá que su azafrán se comercialice bajo la marca de calidad diferenciada ‘Azafrán de La Mancha’.