Salud Pública

Las 10.610 palomas de la calle que te pueden enfermar

Son un riesgo para la salud. Veterinarios y epidemiólogos alertan de que las palomas de la calle, a las que se identifica con la libertad y la paz, causan, al menos, cincuenta enfermedades diferentes si se las toca o se respira el aire donde hay heces secas acumuladas.

Editorial: Foco de infección de difícil control

Un hombre da de comer a las palomas en un parque de León. LUIS DE LA MATA

León

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No todo es paz, amor y símbolo de libertad. Las palomas callejeras, las que vive y pasean sin control por parques y jardines y se acercan a las mesas de las terrazas para comer las sobras de los aperitivos, son un riesgo para la salud. Si la toca o respira el aire donde hay mucha acumulación de heces secas de estas aves columbiformes corre el riesgo de enfermar gravemente. El gesto infantil de acercarse a dar de comer a las palomas contribuye a que se conviertan en una plaga y además está perseguido por la normativa municipal de León, que lo prohíbe. «Este tipo de animales se llaman sinantrópicos y en algunas ciudades se ha revelado como plaga, de tal forma que se han ideado ingeniosos sistemas para capturarlas y eliminarlas buscando un cierto equilibrio en su número, recomendando a los ciudadanos no contribuir a su expansión dándolas de comer. Los mecanismos de contagio de enfermedades son por contacto directo o por transmisión aérea en una zona donde haya acumulación de heces desecadas», asegura el catedrático y presidente de la Academia de Ciencias Veterinarias de Castilla y León, Elías Rodríguez Ferri.

Inicialmente fueron animales silvestres que se han adaptado al medio y llaman la atención de los paseantes en los parques y calles de las ciudades, pero son posibles transmisoras de enfermedades como la clamidiosis (psitacosis-ornitosis), la salmonelosis, campylobacteriosis o criptococosis. Hay que tener mucho cuidado porque pueden amenazar la salud pública. Rodríguez Ferri, destaca que alrededor de unas cincuenta enfermedades están relacionadas con los nidos, pichones y desechos o excrementos.

El Ayuntamiento de León controla la población de palomas con censos bianuales. El último del año 2022 contabilizó en la ciudad 10.610 ejemplares callejeros, las denominadas de plaza. La gestión del control del número de palomas se realiza a través de la sección de Salubridad de la Concejalía de Desarrollo Urbano. «Estos controles están supeditados a la normativa vigente en esta materia a nivel de la Junta de Castilla y León, de la que se tiene la autorización para tal actividad.

16 jaulas trampa

En el caso concreto de León la autorización vigente permite el control de palomas a través de jaulas de recogida de estas aves», aseguran fuentes municipales oficiales. Actualmente la captura controlada se realiza con 16 jaulas trampa repartidas en distintos puntos de la ciudad.

Aunque se las puede encontrar por todas partes, las palomas se concentran en León en las zonas verdes, cercanas a fuentes de agua y viviendas fuera de mantenimiento. La plaza de Santa Ana, el parque del Cid, Las Cercas o el Parque de San Mamés son las localizaciones en las que hay más concentración de estos animales. Son puntos calientes a vigilar y evitar llevar alimentos.

La ordenanza municipal del Ayuntamiento de León del 27 de septiembre de 2013, reguladora de la limpieza y de residuos, en su artículo 12.3 refleja que «en aras a ineludibles consideraciones de índole sanitaria y limpieza urbana, queda prohibida la dispensación de alimentos en la vía pública a animales sin dueño conocido y, en particular, a palomas, perros y gatos». Hay que tener en cuenta que además de la salud, los excrementos de las palomas ocasionan también un deterioro en el patrimonio urbanístico.

El mediático caso de Luis Canut, director, productor y guionista de televisión ha devuelto a la actualidad lo que los veterinarios alertan desde hace años. La mujer del productor, Patricia Pérez, anunció recientemente que su marido pasó más de medio año en el hospital, con un estado de salud delicado, por una infección provocada previsiblemente por los excremento de las palomas.

Un estudio sobre La paloma (Columba livia) en la transmisión de enfermedades de importancia en salud pública , de los veterinarios y especialistas en salud pública Viviana Marcela Méndez Mancera, Luis Carlos Villamil Jiménez y Daniel Alejandro Buitrago Medina, recoge que se ha demostrado que el excremento de paloma es un «excelente sustrato» para el crecimiento de microorganismos como hongos y bacterias, y «en particular, para el crecimiento del micelio de algunos hongos como Aspergillus spp., que causan alteraciones en superficies a través de la acción mecánica ejercida por sus hifas (unidades estructurales de los hongos). Además, algunas especies de hongos que crecen en los excrementos de palomas segregan productos ácidos que contribuyen a la erosión química de materiales calcáreos, lo que genera un gran deterioro en los sitios de alojamiento y anidación».

Otro factor adicional de la exposición de excrementos secos son las infecciones con el organismo patógeno más importante transmisible de palomas silvestres a los seres humanos. La Chlamydophila psittaci, cuenta con 101 casos de enfermedad reportados en la literatura. «La exposición a polvo contaminado con Chlamydophila psittaci. el contacto directo con las palomas a través de la manipulación y, en menor medida, a través de la alimentación de palomas, han sido los factores identificados como exposiciones peligrosas en más de la mitad de los casos en humanos, mientras que los contactos sueltos o transitorios con las palomas se han mencionado en el 40% de los casos».

Los estudios epidemiológicos en poblaciones de palomas asilvestradas detectan al menos 110 organismos que son patógenos para los seres humanos, entre ellos 8 virus, 41 bacterias, 55 hongos y 6 protozoos, de los cuales los más relevantes son la Salmonella enterica serovar Kiambu, Chlamydophila psittaci, Aspergillus spp., Candida parapsilosis, Cryptococcus neoformans, Histoplasma capsulatum y Toxoplasma gondii.

«Las patologías causadas por estos agentes están usualmente asociadas a la alta densidad de poblaciones animales y humanas, y al estrecho contacto de la interacción con los animales y sus excreciones. La evidencia demuestra que la presencia cercana de palomas con los seres humanos deteriora la salud de la comunidad, especialmente de grupos de alto riesgo, como personas inmunocomprometidas», concluye el estudio sobre la paloma y la transmisión de enfermedades.

Rurales y urbanas

El riesgo

«Este tipo de animales se llaman sinantrópicos y en algunas ciudades se ha revelado como plaga»

Las enfermedades zoonóticas se pueden transmitir tanto en entornos urbanos como rurales como resultado del contacto cercano con animales infectados y la interrupción de ciclos biológicos que típicamente se mantiene en equilibrio, com las migraciones a nuevas regiones, lo que ocasiona cambios en el comportamiento natural.

Salmonelosis

Se encuentra asociada con alimentos contaminados con el excremento de las palomas. Se manifiesta con fiebre, deshidratación, vómitos, enterocolitis, dolor de cabeza, debilidad, y se pueden presentar cuadros infecciosos muy graves.

Histoplasmosis

Causada por el hongo Histoplasma capsulatum que se adquiere vía aérea al inhalar las esporas infectantes. Se puede presentar fiebre, fatiga, tos y dolor torácico.

Ornitosis

Causada por la bacteria Chlamydophila psittaci que es el microorganismo más prevalente en loros, pericos y palomas silvestres. La enfermedad se transmite al humano vía respiratoria, al inhalar polvo de heces secas que se encuentran en el aire. Su sintomatología es fatiga, fiebre, dolor de cabeza, sarpullido, escalofríos y podría generar neumonía.

Criptococosis

Esta enfermedad ocasiona meningitis o meningoencefalitis. Está precedida por cuadros clínicos pulmonares que puede ser asintomáticos o sintomáticos presentando tos, disnea, fiebre y cuadros nerviosos y cefalea, además de alteraciones en la conciencia, entre otros signos.

La amenaza de los sinantrópicos

La sinantropía es la capacidad que tienen algunas especies animales o vgetales de adaptarse al medio urbano. Palomas, moscas y ratas están entre los sinantrópicos más comunes. Diferentes estudios demuestran que las palomas de vida libre son reservorios potenciales para varios microorganismos latentemente patógenos para diferente

especies. Esta capacidad de adaptarse al medio ha llevado a que en sus actividades se produzca gran cantidad de materia fecal con la consecuente acumulación en las plazas,

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los monumentos y los edificios. Sus actividades están especialmente enmarcadas en la búsqueda de alimento y la construcción de nidos. La materia fecal representa un riesgo para la salud de los seres humanos y los animales.