Diario de León

El Ayuntamiento de León devuelve a Paca a su dueño sin hogar tras dos meses de lucha

Un etólogo descarta que la perra sufra patología de agresividad y pondera el vínculo con Salvador Armesto, que tendrá que cumplir a rajatabla las normas de PPP

Salvador Armesto con Paca en una foto de archivo.

Salvador Armesto con Paca en una foto de archivo.DL

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Paca ya puede volver a casa. Solo falta que la Asociación Protectora de Animales y Plantas de León cambie su titularidad para que pase a ser readoptada por su antiguo dueño. El Ayuntamiento de León ha emitido un decreto que resuelve que Salvador Armesto pueda recuperar la tutela de la perra, «en base al óptimo resultado de la evaluación del animal y de su antiguo propietario», después de dos meses desde su confiscación.

El examen realizado por el etólogo especializado en comportamiento canino, Félix García Rodríguez, descarta un «proceso patológico (agresividad) en el comportamiento de Paca» al mismo tiempo que «aprecia un intenso vínculo» entre la perra y Salvador, así como un adecuado control por parte de su dueño ante distintas situaciones planteadas».

El decreto de la Concejalía de Desarrollo Urbano condiciona la recuperación de la tutela de Paca «al compromiso por parte de D. Salvador Armesto Núñez, de conducir al animal en las condiciones de seguridad que marca la normativa». La perra siempre deberá ir provista de «bozal y correa de sujeción en vías y lugares de uso público».

Salvador Armesto cuenta con la licencia para poder hacerse cargo de un PPP (Perro Potencialmente Peligro), tras superar el examen psicotécnico y contar con un seguro. Esta catologación, con las normas que hay que cumplir, «minimiza la posibilidad de nuevos episodios de mordeduras», señala el decreto que lleva la rúbrica de la jefa del servicio de Comercio, Consumo, Salubridad y Mercados.

La concejalía ha trasladado el decreto a la Protectora de León, «concesionaria de este Ayuntamiento para que realice las actuaciones precisas para su cambio de titularidad a favor de Salvador Armesto Núñez». Apal se había negado, como consta en el decreto, a "trabajar con Paca y su antiguo dueño Salvador, mediante la intervención de un etólogo o adiestrador canino para reconducir el comportamiento del animal y la convivencia responsable con su dueño».

Ante esta negativa de la entidad concesionaria del servicio municipal y tutora de la perra, la sección de Salubridad Pública del Ayuntamiento de León pidió el examen y evaluación al etólogo especialista. 

La perra Paca fue confiscada el pasado 23 de diciembre en base a otro decreto municipal a raíz de la declaración de PPP por parte del Servicio de Agricultura y Ganadería de la Junta de Castilla y León «en base a las reiteradas agresiones a personas».

El decreto recoge que la mayoría de estas agresiones eran «leves» y «pueden explicarse como una respuesta de protección a su dueño». La recuperación de la tutela de Paca por Salvador Armesto también tiene a su favor que «no se han producido situaciones de maltrato sobre el animal, estando la perra en adecuadas condiciones nutritivas y sanitarias».

Asimismo, se ha tenido en consideración que los animales de compañía son «seres sensibles» y tienen efectos «beneficiosos en sus dueños y más concretamente cuando estos se encuentran en situación de vulnerabilidad económica y social, como es el caso que nos ocupa».

Otro aspecto que resalta el decreto es que, según la modificación de la Ley Hipotecaria, de 2021, los animales de compañía tienen una naturaleza distinta de la naturaleza de las cosas o bienes.

La publicación de la noticia en Diario de León sobre este incidente provocó una ola de solidaridad con Salvador Armesto, que no ha cejado ni un solo día en intentar recuperar a su perra, que es su única compañía. 

El artista callejero sin hogar, conocido como el Señor de las Pompas, recibió el apoyo de la letrada de Madrid Rosa María Sánchez Griego, que, de forma totalmente altruista, recurrió el decreto de confiscación y solicitó la vista del expediente del caso, lo que puso de manifiesto la levedad de las agresiones.

La letrada ha solicitado también el silencio administrativo, al no contestar el Ayuntamiento de León al recurso de reposición y como paso previo a un recurso contencioso administrativo contra la confiscación.

Además, Salvador Armesto ha recabado casi 7.000 firmas en change.org que solicitan que Paca vuelva con su dueño y muchas personas se han volcado tanto en León, como de diversos puntos de España para facilitar recursos para conseguir la licencia de PPP que implica el examen psicotécnico y un seguro de responsabilidad civil especial.

Paca volverá a ser una vecina canina más del barrio de La Palomera, una vez que salga de la custodia de la Protectora de Animales y Plantas, que se espera que se inminente. La cuestión ahora es que pasará con el 'hogar' donde se aloja Salvador Armesto en la calle Los Osorios, 27, una antigua casa de campo abandonada que está bajo un expediente de demolición para un plan urbanístico.

Armesto, que ha hecho obras artísticas públicas como la decoración borrada en los depósitos del agua de León, planteó para este solar un proyecto piloto para crear viviendas para personas sin hogar o con bajos recursos realizadas con contenedores, según un proyecto diseñado por la arquitecta Raquel Santamarta.

Armesto agradece toda la solidaridad recibida en estos dos meses que han sido «angustiosos» y, en particular, la disposición del veterinario municipal responsable a resolver el caso. La Protectora de León se negó desde el primer momento a colaborar, hasta el punto de que en los primeros días su vicepresidenta llegó a decir que la perra estaba en Cantabria para no permitir que la pudiera ver y pasear.

Gracias a la colaboración ciudadana se pudo comprobar que la perra estaba en la Protectora de Animales y la paseaban por la noche. Una adiestradora que trabaja en esta entidad privada sin ánimo de lucro publicó además un vídeo de Paca en la cuenta de redes sociales de su empresa para mostrar los avances que hacía la perra. 

Un periplo que empezó con un espectacular operativo policial para confiscar a la mascota el 23 de diciembre, la víspera de Nochebuena, termina ahora con un agridulce "final feliz" que deja al descubierto los prejuicios hacia las personas sin hogar. Pero también la solidaridad de la sociedad.

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